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Publicado el 13 de diciembre, 2018

Una cocina alegre

Autor:

Rodrigo Martínez

Silvana Rossier y la sous-chef Macarena Azúa desarrollan una cocina donde se aprecia sensatez y sentimiento. Recomendamos ampliamente esta cocina porteña que -sin estridencias- se hace notar por su franqueza, sobre todo en el paladar. 

Autor:

Rodrigo Martínez

En una casona remodelada que rescata algo la pátina y la estética de la vida nocturna que le dio nombre a este cerro que mira al mar, en Valparaíso, está Casa Alegre. Un restaurante con no más de 40 puestos donde Silvana Rossier desarrolla una cocina honesta, de influjo chileno, con los visos internacionales precisos que nos recuerda su paso como chef por cocinas en el principado de Andorra, donde tuvo que conciliar calidad y volúmenes.

En carta hay una propuesta marina con commodities de la cocina porteña como machas a la parmesana o langostinos al ajillo, además de un Ceviche Criaturero con chips de camote y una mirada tan peruana como chilena, ceviche que se vuelve de la casa cuando se acompaña con la inclusión precisa de fruta fresca (según la temporada, generalmente mango y pomelo). El Ceviche Alegre revela una leche de tigre sabrosa, con la carga cítrica balanceada con la fruta y el juego del jengibre y cebolla morada (influjo del Perú), cilantro y pimentón, que le dan un toque más nacional.

También nos guiñó el ojo un platillo que figura en carta con el rótulo “vegano” dentro de las opciones de carnes, junto a un Asado de Tira y Cordero Magallánico (una proteína muy difícil de encontrar en el puerto). Camote asado con feijoada (con carne vegetal), guacamole, toques de crema ácida y polenta grillada en dos colores. El paso previo del camote por el fuego carameliza su piel y le da un toque sutilmente dulce. La feijoada logra engañar a cualquier carnívoro y el lado pop del guacamole hace de este plato una opción con mucho groove para quienes desdeñan las proteínas animales. Otro recomendable es Pescado de roca con costra de harina tostada, para los que no perdonan un paso por las proteínas del mar en su paso por la costa. La costra logra crocancia y un sabor que resulta atávico y evocador al paladar. Si usted es amante de los carbohidratos: un Panzotti de alcachofas con “pesto” de pimiento, tomate y frutos secos, coronado con migas de queso de cabra. Cada una de las estaciones degustadas revelaron una cocina con muñeca, que se maneja bien en varios carriles.

De postre, dos opciones: Cheesecake de arándanos con toques de kale, mango y frambuesas, que es casi un graffiti clonado de alguna de las murallas cercanas. También hay guiños como un trampantojo con forma de maceta y no es otra cosa que un Tiramisú con flores comestibles y moderado dulzor.

Silvana Rossier y la sous-chef Macarena Azúa desarrollan una cocina donde se aprecia sensatez y sentimiento. Recomendamos ampliamente esta cocina porteña que -sin estridencias- se hace notar por su franqueza, sobre todo en el paladar.

 

Casa Alegre. Paseo Dimalow 249, Cerro Alegre, Valparaíso (ver mapa). Teléfono 32 249 4213. Domingo a  jueves de 12.30 a 23.30. Viernes y sábado de 12.30 a 00.30 horas. Martes, cerrado durante la cena. Precio de referencia por persona $20.000. www.casalegre.cl

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