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Publicado el 27 de junio, 2019

Un nuevo paradigma de restaurante peruano

Periodista, crítico gastronómico Rodrigo Martínez

Challwa sorprende por la puesta en escena y, salvo el sour (la ortodoxia tiene sus razones), hay innovación, una cocina de montajes laboriosos e imaginativos, platos llenos de sabor y buenos precios. Si sobreviven al fragor del creciente número de comensales, será para muchos (me incluyo) el peruano favorito del centro de la capital.

Rodrigo Martínez Periodista, crítico gastronómico

No tenemos nada en contra de folklore, de la música tradicional y los íconos de la cultura incaica, pero los restaurantes peruanos tienden a parecerse tal vez demasiado. Sobre todo en el centro de la ciudad. Hasta ahora. Porque en Challwa notamos que hay un esfuerzo por llevar a cabo una propuesta fresca, innovadora, que se entiende desde la decoración hasta los laboriosos montajes que lucen un aspecto novedoso, inusual.

Desde el ingreso, la barra se impone en la sala y luego, desde la cocina a la vista, se advierten nuevos aires en el formato de restaurante peruano en el centro de la ciudad. Tienta inaugurar la experiencia con un Capitán (una suerte de pichuncho o Negroni en clave pé), pero probar la coctelería autoral le da espacio a un Challwa Sour con reducción de emoliente, jugo de limón, pisco (obvio) y una espuma que recuerda las aventuras moleculares de la década pasada y transforma este sour en lo que debiera ser un postre. El camino del Capitán, como aperitivo es mucho más recomendable.

Para comer, unas Chalqueate ($6.290), en este caso de almejas que son pura frescura y un evocativo paseo por una caleta. Si quiere degustar un trío de causas en un formato nuevo, decídase por la Causa Elegante ($7.900), con la papa presentada tras un cedazo pastelero que se viste de tarta de ceviche de pescado, pulpo al olivo y camarones con salsa golf. Estos últimos quedaron debiendo en su carga de sabor, pero el resto, delicioso, con salsas para potenciar cada bocado y un montaje digno de lucirse en redes sociales.

Los ceviches (desde $7.990) y su Oceano Andino, un filete con salsa de mariscos y arroz ($9.290), son otros recomendables que los comensales contiguos disfrutaron alegremente.

Celebramos la puesta en escena y, salvo el sour (la ortodoxia tiene sus razones), la innovación. Una cocina de montajes laboriosos (ojo con una hora punta), platos llenos de sabor y buenos precios. Si sobreviven al fragor del creciente número de comensales será para muchos (me incluyo) el peruano favorito del centro de la capital.

Challwa. San Antonio 417, Santiago Centro. Lunes a sábado, desde las 12.00 horas en horario continuado.