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Publicado el 11 de julio, 2019

“Toy Story 4”: El amor no es de juguete

Periodista Virginia Araya

Por fin este invierno llegó a las salas de cine la esperada Toy Story 4, y rápidamente se ha convertido en el nuevo hit de Pixar-Disney Studios.

Virginia Araya Periodista

Ya en  2015, en la Expo D23, se anunció  que la película estaría centrada en el romance entre Woody y Bo Peep y se cumplió. Nuestro virtuoso vaquero Woody siempre había tenido clara su labor en el mundo: cuidar a su dueño, ya sea Andy o Bonnie, pero esta vez, con la llegada de Forky, pudo cambiar sus prioridades. Por eso Tom Hanks, la voz de Woody, dice que sintió cierta tristeza cuando terminó sus grabaciones.

Bajo la dirección de Josh Cooley (animador, director, artista de guion gráfico, guionista y actor de voz estadounidense), la historia tiene mucha emocionalidad y saca algunas lágrimas con temas como la amistad y el abandono. Lo nuevo, lo viejo, lo reciclado desde la basura.

Todo el ya conocido y entrañable elenco de juguetes (Buzz, señores papas, dinosaurios, perro alambre, marcianitos y demases) al mando de Woody, vive ya para la diversión de Bonnie, quien, a pesar de sus deseos, se apronta a vivir su primer año de jardín infantil. Como preparación, asiste a una jornada de “ambientación” y allí confecciona un singular  personaje. Con un tenedor plástico y un par de utensilios de manualidades básicas, da vida a “Forky”, un juguete sencillo y gracioso que se resiste a abandonar su naturaleza de basura hasta que Woody –tras un intenso coaching- lo convence de lo esencial que es para la felicidad de su dueña.

En el intertanto, los padres de Bonnie deciden llevarla a un paseo en casa rodante y paran en una atractiva feria de juegos y diversiones. Forky desaparece y comienzan las aventuras para encontrarlo, con una gran sorpresa: allí también está Bo Peep con su trío de ovejas siamesas.

Han pasado 9 años desde que Woody no la veía y no puede de la emoción, pero ahora su tierna pastorcita/lámpara es una mujer empoderada, de pantalones, que  se mueve en una “nave zorrillo”, cual Han Solo en su Halcón Milenario (de hecho hay otro guiño a Star Wars con el bar de personajes extraños, cuando van en busca del motoquero, fíjense).

En fin, el vaquero y el tenedor se meten en problemas, hay que rescatarlos de una tienda de antigüedades donde están cautivos por una muñeca amargada, pues su cajita con voces a cuerda en su espalda se ha averiado y nadie la quiere. Su nombre es Gabby Gabby ( voz de Christina Hendricks) y decide hacerse un “trasplante” con la cajita a cuerda de Woody.

Salvarlos  implica a todo el comando de juguetes en acción, partiendo por un graciosísimo Buzz Lightyear entrampado en órdenes de su “voz interior”, sumado a dos aves peluches listos para la pelea (sacados del stand de tiro al blanco de la feria, a cargo de un personaje igual al Chino Ríos en su época de “no estoy ni ahí”) y a un motociclista acróbata -tipo Evel Knievel-  llamado Duke Caboom (con voz de Keanu Reeves). La directora de este circo es por supuesto Bo Peep, ¡seca!

Todo para devolver Forky a Bonnie y terminar con su tristeza, porque cada juguete debe ser como la canción: «Yo soy tu amigo fiel”… hasta que sea reemplazado.

Woody aprende que para cada juguete hay un niño, y que el amor también es para los juguetes y hay que vivirlo.

Ideal para estas vacaciones de invierno. Muy buena, para grandes y chicos. 100 min. Todos los cines en versión doblada y subtitulada.

Trailer aquí.

 

 

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