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Publicado el 21 de febrero, 2019

Saturnino, una picada imperdible en Horcón

Autor:

Rodrigo Martínez

Para el epílogo del verano o los fines de semana largos venideros son razón más que suficiente para escaparse a este restaurante con inmejorable vista y platos frescos, generosos y a buen precio.

Autor:

Rodrigo Martínez

Todos en la caleta señalan que el viejo lobo de mar de nombre Saturnino Olivares es un modelo del pescador sacrificado, arriesgado, porfiado y longevo. Hoy, su bisnieto Felipe Olivares (quien también conoce el oficio de hacerse a la mar) recrea con su equipo estos platillos de caleta, frescos y abundantes.

Es un amplio y luminoso local de dos pisos, con vista al mar o al quehacer de la caleta, siempre incesante. Un mobiliario de maderas robustas y confortables espacios son los que dispone este, el mejor comedor de la pintoresca caleta de Horcón y uno de los mejores comedores litorales de la V Región que mira al mar. Los precios, la abundancia de las porciones y la frescura de los insumos son otro motivo para justificar una visita.

Desde su comedor se puede apreciar el trabajo de los botes y las pescaderías contiguas a la caleta. De su capítulo de opciones calientes hay piles y mariscos “a la parmesana”, pero también comprobamos un buen trabajo de los pescados fritos y a la plancha, desde la merluza con agregado hasta -cuando hay suerte- pescados de roca. En carta figuran más opciones que el tridente clásico reineta-merluza-salmón, con presencia de corvina, palometa y hasta el esquivo lenguado. Chupes de locos, camarón-jaiba y pulpo-jaiba ($11.000 cada uno). Además, ceviches frescos, con influjos más peruano y con insertos más tropicales de mango y naranja, estilo Ecuador o Máncora. Probar tres versiones en la trilogía Tridente de Neptuno ($13.900), entre dos, es una buena opción.

Un platillo que es paradigmático es el Jardín de Neptuno, que agrupa loco, camarones de orilla, choritos, ostiones, ceviche, lapas y una selección de especialidades calientes como anillos de calamar y machas a la parmesana ($19.900). También destacamos una buenísima chorrillana de mariscos (donde comen hasta tres), que es uno de los platillos más solicitados por el grueso de la clientela, además de unas tentadoras empanadas fritas. Acá el extra está en el nivel de las instalaciones, el servicio, la frescura de los insumos que –a priori- está garantizada (en la caleta nadie le vende saldos a Olivares).

Una recomendable escapada para el epílogo del verano, los fines de semana largos o la próxima Semana Santa. Estacionar puede ser algo complejo en el populoso balneario de reminiscencias hippies, pero una caminata de vuelta, cuesta arriba, opera como inmejorable digestivo.

El Saturnino. Av. Costanera 61, Caleta de Horcón, Puchuncaví. Tel. (9) 8576 9793. Abre de lunes a domingo de 12:00 a 00:00 horas.

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