Más que un ejercicio métrico y de rima, el autor Jorge Lillo Valenzuela va puntuando un repertorio de casi veinte recetas del acervo culinario nacional.
Un trabajo con edición un tanto fantasma aunque asumida de la editora Loreto González y el también crítico gastronómico Esteban Cabezas, quien aportó los elementos que debían transformase en verso: un objeto literario y gastronómico, musical y hasta didáctico. Décimas y cuartetas despliegan recetas de la cocina chilena. Empanadas, mote con huesillo, pebre, paila marina, charquicán, caldillo de mariscos, entre otras.
El autor, además de manejar los secretos de la rima, es un connotado diseñador gráfico, quien no se declara experto en cocina, pero se da maña para armar estas recetas y ornamentarlas con atractivas ilustraciones. Poesía de no ficción, absolutamente concreta y transformable en un ente comestible.
Nos quedamos con un bocado de la receta del charquicán que en su presentación nos viene cantando, incluso antes de pelar papas y encender el fuego, el que muchos expertos signan como el más chileno de los platillos.
Aquí está este plato eterno,
Este guiso singular,
Que acompaña sin parar
Nuestros veranos e inviernos.
Aunque cambien los gobiernos
Cada uno con su afán,
La tradición seguirá
Entre la gente chilena,
Con alegría y sin pena,
Siempre fiel al charquicán.
Un libro para degustar con el oído, con el paladar y hasta con una guitarra si sabe cantar.
En su contratapa también hay que agregar que …
Así es este recetario que en versos va presentando
El cuánto, el cómo y el cuando
Para un plato extraordinario.
Son recetas de uso diario
Pa la familia completa
Y ante la mesa repleta,
Pa asombrar la concurrencia,
Demuestra toda tu ciencia
Y recita tu receta.
Recita tu receta. Liberalia Editores. 104 páginas. Disponible en librerías. Precio de referencia $ 12.000.
