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Publicado el 23 de julio, 2020

Pavarotti y el gozo de vivir

Periodista Virginia Araya

La alegría y el disfrute fueron la constante en la vida del gran tenor italiano Luciano Pavarotti. Este documental del 2019 fue dirigido por el famoso cineasta Ron Howard y será transmitido por primera vez vía streaming en nuestro país este sábado.

Virginia Araya Periodista

“-Cuando oigo cantar a mi hijo siento algo en el corazón.
-Dices eso porque eres mi madre, vamos!
-No, no, no, porque no lo digo cuando oigo a tu padre…”

Esta simpática anécdota del diálogo entre un joven Luciano y su madre Adele grafica lo que sería la voz de Pavarotti para quien lo escuchara: una vibración en el corazón.

Así se revela en el documental “Pavarotti” (2019) dirigido por el famoso cineasta Ron Howard y que será transmitido por primera vez vía streaming en nuestro país, como parte del exitoso ciclo “La Pasión de Callas y Pavarotti en Providencia”, de la Fundación Cultural de esa comuna. La semana pasada fue la película María by Callas  y este sábado es el turno del grandísimo tenor italiano. Mientras la tristeza y melancolía invadieron la vida de la primera, en el caso de Pavarotti la alegría y el disfrute invaden su existencia. Y no es que no haya tenido sufrimientos, pero da la sensación que nació feliz con esa sonrisa de oreja a oreja. Mimado, malcriado, amado “Lucianino”, desde niño por las mujeres de su familia ¡y de todo el vecindario!

“Nací en medio de la guerra y siempre lo tuve presente, pero fui un afortunado porque me crié en el lugar más hermoso”, decía. Quizá por eso, cuentan que uno de sus personajes favoritos a interpretar era Nemorino de “El elixir de amor”, pues se le parecía mucho.

Dejaba que la vida le sucediera, como relatan sus cercanos; malo para hacer planes y un manojo de nervios antes de subir al escenario, donde, según él, “iba a morir”. No conoció el fracaso, sí las críticas personales a su comportamiento como hombre en determinados aspectos de su vida, pero como tenor nunca defraudó. Creo que el clavo doblado que siempre llevó en su bolsillo para la suerte, le sobraba.

El film comienza en la jungla del Amazonas, en 1995 (días después de un apoteósico concierto en Buenos Aires), a donde llegó en busca del escenario donde había cantado Enrico Caruso cien años antes. Y, por supuesto, lo encontró. Años más tarde, cuando se transformó en un ídolo popular, también se le comparó con el magnetismo y carisma que derrochó Caruso.

Su padre Fernando era panadero y tenor, cantaba en el coro de Módena, donde luego lo acompañó Luciano. Juntos fueron a una competencia en 1955 en Gales, y Luciano ganó. Así, con sus primeras presentaciones  se da el vamos a una carrera que nunca se detuvo, desde su debut en 1961, con «La Bohéme» y su primer Rodolfo: “esa noche un profesor de primaria se convirtió en tenor”, declaró. Comenzó también su matrimonio “a la bohéme” con Adua Veroni, que mantuvo a la familia al principio, con quien tuvo tres hijas en 4 años y cuyo testimonio en la película es revelador. También las opiniones de sus hijas mayores y de su pareja paralela, la soprano-secretaria Madelyn Renée, quien incluso debía supervisar las 28 maletas con las que viajaba, algunas de ellas con pasta, parmesano y prosciutto, por supuesto.

Su salto a la fama internacional le vino en 1963 cuando el destino le volvió a sonreír y debió reemplazar a Giuseppe Di Stefano en el Covent Garden de Londres, nuevamente con Rodolfo en  La Bohéme. Con esta ópera estuvo también en otro hito, la primera transmisión en vivo por televisión desde el Met de Nueva York en 1968.

A lo largo del documental (es cronológico) estrellas de la música y la ópera subrayan la riqueza de su voz con frases como: “la más perfecta”, “el paraíso en la tierra”, “el rey de la octava do”, “me zumban los oídos”, “PAV is FAB”, “el tenor de oro de la ópera” (portada de revista Time).

En un talk show de la época, Pavarotti cuenta que aprendió de la soprano Joan Sutherland la correcta técnica de medir la respiración, sintiendo el músculo de su diafragma al abrazarla mientras actuaban: “Noté que el músculo era firme antes de que alcanzara cualquier nota”, recordaba. Así, su do agudo hizo historia, especialmente en la interpretación de La Hija del Regimiento que tiene 9.

La película revela también la importancia que tuvieron sus managers, especialmente dos: Herbert Breslin y Tibor Rudas. Breslin, despiadado en su gestión, lo popularizó haciendo giras y recitales y fue quien le aconsejó tener en su mano el famoso pañuelo para los nervios, convirtiéndose en su marca registrada. Rudas terminó de masificarlo como un rockstar partiendo por el exitazo de “Los Tres Tenores”. Estrella de las entrevistas, cocinando pasta en vivo, coqueto y seductor con sus foulards, como cuando recorrió en bicicleta la Plaza de Tiananmen en su histórica visita a Beijing en 1986, poco después de la muerte de Mao Tse-Tung, impactando a un público nuevo.

Obviamente el capítulo de su relación con Nicoletta Mantovani, 34 años menor (que sufría esclerosis múltiple), y que se develó por un paparazeo durante unas vacaciones en Barbados en 1996, toma parte importante del documental, por la polémica familiar y moral que provocó. De hecho tuvieron que casarse en un teatro por el civil, ante la prohibición de El Vaticano de hacerlo en una iglesia.

Con Nicoletta vivió la tristeza en el nacimiento de sus mellizos (sólo sobrevivió uno de ellos), y fue también su partner en el proyecto “Pavarotti & Friends” con estrellas de la música, y el acercamiento a Bono (tras una graciosa persecución). El tenor grabó con el líder de U2 el maravilloso dúo para “Miss Sarajevo”, que lo llevó a involucrarse en causas sociales hacia el final de su vida, con imágenes muy emotivas. Construyó centros en Guatemala, Bosnia, Kosovo, Tíbet, Camboya y Angola.

Un artista extraordinario que vendió más de 100 millones de discos y cantó en vivo para 10 millones de personas, con audiencias hipnotizadas que no se movieron ni por la lluvia torrencial, como en el concierto en Hyde Park con su amiga Lady Di en primera fila, empapada como todos (“nunca he visto una mujer así”, le dijo).

Emoción hasta las lágrimas. Prohibido perderse el aria final. 114 min. TE.

Streaming: sábado 25 de julio, 20:00 hrs, desde  www.teatrooriente.cl

Y para quienes deseen ahondar en el talento de este genio que nos dejó en 2007 a los 71 años, el periodista especialista en ópera Juan Antonio Muñoz dará mañana viernes 24 a las 19 hrs., la charla “El arte y la extravagancia de Luciano Pavarotti”. Sólo hay que conectarse a www.culturaprovidencia.cl

Puedes ver el trailer aquí.

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