Gastronomía es presentado por:
Publicado el 30 de mayo, 2019

Palermo, paraíso de la cocina callejera

Autor:

Rodrigo Martínez

Recorrimos los mercados de CapoVucciria e Ballarò en la ciudad más importante de Sicilia. Mariscos frescos, calamares rellenos, caponata, vinos, aceite de oliva, pistachos. Comida callejera de alto nivel, sencilla, construida a base de productos frescos y esa conexión ineludible de la cocina italiana con la huerta, además de la costa y el influjo árabe.

Autor:

Rodrigo Martínez

Desde el puerto se advierte una ciudad dicotómica, moderna y tradicional, popular y turística. A todos, incluidos los italianos, se nos advierte que hay muchísimas historias de sigilosas pérdidas (billeteras, cámaras y el omnipresente teléfono celular), por lo que varios optan por tomar un tour. Pero recorrer Palermo no es difícil con un plano, porque el radio que comprenden los mercados es absolutamente caminable y hay atajos que los amables locales indican sin vacilar.

Todas las guías de viaje señalan el variopinto mercado de Vucciria como uno de los lugares por visitar, históricamente conocido por el comercio de pescado fresco. Pero en la actualidad hay más cafés, tabernas informales y pequeños restaurantes, vendedores de antigüedades y un par de puestos de frutas y verduras frescas. Vucciria conecta con la zona más moderna y vistosa de la ciudad. Pregunte a los locales cómo llegar desde allí al mercado de Ballarò y de paso accederá al centro cívico de la ciudad.

En el mercado de Ballarò hay más variedad de pescado fresco: puede encontrar cabezas gigantescas de atún, pez espada, comer en alguno de las restaurantes con mesas de plástico que dan a la calle pescados a la grilla, rollos fritos de pez espada, calamares rellenos con pan. Acá encontramos también más productores de quesos artesanales, pero también están los revendedores de chucherías chinas que son parte de la numerosa colonia africana que ha recalado en esta isla, y vendedores de objetos de memorabilia, como casettes, relojes Swatch de los años noventa, curiosas piezas de bronce, un pequeño mercado de curiosidades para los que no se resisten al coleccionismo. De igual manera, los restaurantes que se expanden hacia la calle son una atractiva oferta. Humeantes parrillas a gas donde expertas manos asadoras siguen con el ritual de la grilla.

Por último, el mercado de El Capo convive con pequeños templos, fachadas que transmiten el paso del tiempo, y más opciones para comer en la calle, en una mesa, junto a una copa del vino de la casa. Les recomendamos intentar con las berenjenas fritas. Un paseo por los distintos puestos les darán una buena idea de lo variada que puede ser la despensa palermitana. Grandes alcaparrones, pistachos, pasta de pistacho, los famosos anelletti que, cocinados al horno, forman un emblemático timbal. Pastas con hongos, enormes fresas, confituras de frutas, alcachofas, berenjenas de vistoso brillo, fragantes tomates, quesos maduros, carnicerías, charcuteros, vendedores de encurtidos, vendedores de pan negro. Vendedores al paso de algunos platillos de la cocina de Palermo como sus famosos arancinis y el crocchè, unas croquetas a bases  de papas y huevo.

Las callejuelas, donde apenas cabe un auto compacto y un par de turistas, son especiales para perderse por puro placer. Por otro lado, la vitalidad de los mercados sólo refrendan lo importante que es la comida para el pueblo siciliano y ese orgullo que en general tienen los italianos de su gastronomía, que no es otra cosa que llevar a la cima lo tradicional y hacer de lo simple algo memorable.