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Publicado el 31 de enero, 2019

[Opinión] El dilema del pisco: ¿Tendremos que usar la nacionalidad como apellido?

Autor:

Rodrigo Martínez

Queremos cimentar la idea de que el pisco es un destilado a base de uva que se produce con diferencias y particularidades propias, por los terruños -por las variedades que se vinifican y luego se destilan-, por los procesos de guarda. Son destilados distintos, homófonos y que se escriben con las mismas letras: Pisco le llaman (todavía), sin importar de dónde venga.
Autor:

Rodrigo Martínez

En el siglo XVI llegan las vides junto a los españoles, además de la tecnología del fuego y el metal. Casi desde que se instauraron las fronteras, Chile y Perú se disputan la paternidad del destilado, aunque con diferencias. Tanto el pisco chileno y peruano se elabora a partir del mosto destilado de uvas aromáticas blancas. Después de la destilación se comercializa en distintos grados de alcohol (desde 35 a 45 grados). En Chile, con distintos procesos de guarda, dobles y hasta triples destilaciones. En Perú, este aguardiente tiene un proceso diferente y se trabajan las variedades por separado hasta dar con productos más depurados, como el del llamado Mosto Verde. Sus versiones dicen relación con la uva de la que fueron fabricados: Italia, Quebranta y el Acholado (una suerte de blend) son los más conocidos.  En Chile, las variedades más utilizadas son Moscatel de Alejandría, Moscatel Rosado y Pedro Jiménez. Independiente del país, en esta cota sudamericana y “pacífica” se destila una que cuenta con más de 300 años de una legítima tradición, un saber-hacer y que constituye la denominación de origen más antigua de América. Hasta acá todo calmo.

Tal como informó hace días el periódico peruano El Comercio, después de casi 10 años de un litigio coordinado por organismos como el Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (Indecopi) y el Ministerio de Relaciones Exteriores peruano se reveló la arista más  bullada del litigio: India reconoció el nombre “pisco” sólo para el destilado peruano. Los medios del Perú afirmaron que el fallo se sustentó en hechos históricos que acreditan el “origen indiscutiblemente peruano” del pisco, puntualizaron. La palabra pisco pertenece al idioma quechua, es la voz para desiganr el vocablo “ave” y eso pareció convencer a todo el mundo.

Es algo que viene a desconocer el trabajo investigativo y documental del historiador argentino Pablo Lacoste, que publicó hace un par de años su trabajo El Pisco Nació en Chile, Genesis de la primera Denominación de Origen de América. Editado por RIL y que, ante la evidencia de documentos irrefutables, se advierte el nombre pisco para una bebida alcohólica más que una voz de un idioma que era también una lengua trasladada por el imperio incaico que llegó hasta el BíoBío a este lado de la cordillera.

El revés,  sólo nos deja en claro que elementos como la gastronomía y los productos nacionales son prioridad para ministerios y organismos públicos de nuestros vecinos del norte,  no un destacamento ni una iniciativa episódica, ni confinada a un solo ministerio. Quienes hemos tenido la oportunidad de visitar el festival Mistura, en variadas ocasiones (con el bálsamo irreal que generan el trabajo de las relaciones publicas y también como un paseante independiente) se advierte sin mucho esfuerzo que para Perú, el tema de su gastronomía (donde está incluido por supuesto el pisco y el sour también) es un tema que se percibe y se aprecia a nivel multi-ministerial. Hacienda, Turismo, Economía, Relaciones Exteriores, Cultura y tal vez un largo etcétera de otros organismos públicos y privados se suman a esta suerte de orgullo patrio.

Es riesgoso el fallo, porque se sienta un  precedente de legitimidad de un uso exclusivo del nombre del producto. Pero no todo se detiene en el “impasse” que genera el mercado indio (un mercado de 1.000 millones de habitantes nunca es baladí). En la más reciente versión del festival gastronómico Madrid-Fusión 2019, Perú aprovechó de presentar la campaña “Pisco: Spirit of Perú” que busca posicionar de manera global al destilado como un elemento tradicional de la cultura de ese país. El comunicado de prensa que emanó desde el departamento de comunicaciones de la iniciativa aborda cinco atributos: biodiversidad, calidad, historia, cultura y versatilidad. El slogan “Spirit of Perú” busca transmitir las emociones de un país en torno a su bebida bandera. Los peruanos están empecinados en apostar y muy fuerte por su denominación de origen, “por la identidad, el uso de las ocho uvas pisqueras y la procedencia”, señalan desde Lima.

Pisco Peruano/ Pisco chileno. Quizás sea mejor no acrecentar la polémica. Pero los productores y las asociaciones gremiales y productoras de esta bebida deben estar con un ojo puesto en las políticas comerciales de Perú y tal vez pasado un par de malas noches en el último tiempo. En tanto, nos identificamos más con  el ejemplo de pacífica convivencia que propone el bar Chipe Libre (Lastarria 282) que no se hace problema con las fronteras y dispone en su carta, bajo el eslogan “República Independiente del Pisco” una propuesta inclusiva.

Pero atentos, porque si sigue su curso, la agresiva campaña peruana por instaurar la marca a nivel global nos obligará a entablar nuevas demandas y alegatos reactivos para acotar el influjo peruano sobre la opinión internacional acerca de la paternidad de este destilado. Ojalá no tener que llegar a zanjar estas aguas (de vie) utilizando -como apellido- la nacionalidad del espirituoso. Ese sería el escenario más salomónico y conveniente para nuestros intereses, si es que los hay.

Queremos cimentar la idea de que el pisco es un destilado a base de uva que se produce con diferencias y particularidades propias, por los terruños -por las variedades que se vinifican y luego se destilan-, por los procesos de guarda. Son destilados distintos, homófonos y que se escriben con las mismas letras: Pisco, le llaman (todavía), sin importar de dónde venga.