Hablar de anime es tabú para muchos. Sin embargo, este contenido ha duplicado su audiencia en los últimos cuatro años gracias al acceso al streaming y la nueva ola de globalización cultural y consumo de productos “no-americanos”. Neon Genesis Evangelion, quizá la serie de anime con más impacto en lo que va de siglo, combina un sólido éxito comercial —su última película, Evangelion 3.1+1.01, es lo más rentable en la corta historia de Amazon Prime— con un espacio para la reflexión sobre dolencias psicológicas, las durezas de la madurez y una impactante analogía sobre la dicotomía entre el colectivismo fanático y la colaboración de individuos por un futuro mejor.

El inicio de un fenómeno cultural

Pero, ¿de qué trata Evangelion? En teoría, sobre un futuro distópico en el que la humanidad ha sido abatida por un escenario apocalíptico donde monstruos gigantescos llamados “ángeles” parecen buscar la destrucción de la vida en la tierra. Es así que Nerv, una organización científico-militar, crea los EVA, robots que requieren de pilotos “afines” para ser tripulados. Shinji, es hijo del creador de estas armas y, aunque se ha criado solo y no quiere pelear, cree que al hacerlo podrá ganarse la atención y el respeto de su padre. Es así como se embarca en una odisea que tiene consecuencias físicas, psicológicas y hasta espirituales para él y toda la humanidad. El principal problema es que, como muchos adolescentes, no está emocionalmente preparado para enfrentar tal responsabilidad y muchas veces actúa desde el egoísmo, la falta de autoestima o la falta de madurez.

La saga de contenido de Evangelion inició como una serie auto-conclusiva en 1995, que falló estrepitosamente al acabarse su presupuesto, al mismo tiempo en que su creador Hideki Anno, cayó en depresión en medio de la producción. El resultado fue un final que nadie entendió: dibujos en cuadernos con la desesperada interpretación de los artistas de voz. A esto le siguieron años de frustración personal para Anno, en medio de una inexplicable fama tardía por el surgimiento de comunidades que la transformaron en una obra de culto. Evangelion se convirtió en un producto comercial masivo y pasó a tener desde colaboraciones en pasarelas alta costura, hasta un tren bala pintado con los colores de los robots de la serie.

Con esto, la franquicia se volvió altamente rentable y permitió retomar su rumbo. Así, su creador Hideaki Anno, ha ido puliendo la historia con las iteraciones en pantalla, cómic y videojuegos. Ahora, las últimas películas, disponibles en Amazon Prime (rebuild of Evangelion), cuentan la trama definitiva que el autor siempre quizo retratar, y aunque se sale de sus cabales en algunos puntos, ha logrado re-encantar a una audiencia mucho mayor y darle un cierre definitivo a la saga.

Una reflexión filosófica y política

¿Son solo monitos chinos con peleas de robots?, la verdad es que ya desde los primeros minutos las batallas pasan a segundo plano —al de la entretención visual—, reemplazadas por reflexiones que envuelven a los personajes y sus relaciones con el entorno.

El primer punto a destacar es el de la búsqueda de la identidad. Los protagonistas están sometidos bajo el destino que los “planificadores” eligieron para ellos. Son niños “creados” para el frente de batalla que apenas tienen capacidad de procesar lo que les pasa. Sin embargo, conforme va avanzando la historia, los pilotos se rebelan contra el plan que existe para ellos y desarrollan su propia personalidad, gustos, y decisiones.

En la misma línea, se critica al colectivismo impuesto por un organismo supremo, versus la colaboración y el desarrollo individual de los humanos. Spoilers: existe una entidad que busca generar la fusión de la consciencia de la humanidad por medio de los ángeles y los simbolismos religiosos. Es decir, buscan el colectivismo total la supresión de toda expresión del individuo. Por su parte, los héroes buscan la supervivencia de la humanidad a través de la colaboración de individuos. El mensaje es que la imposición del colectivo es perversa, incluso cuando se realiza “en nombre del bien moral superior”.

De hecho, hace poco conversamos sobre este mismo análisis en el Podcast La Tribu con el escritor de best-sellers Francisco Ortega, quien se ha dedicado al mundo de la cultura pop y destacó justamente este análisis político como uno de los nodos de esta serie. Pueden escucharlo en este link.

Trailer de la primera película aquí.