Hay algo allá afuera es presentado por:
Publicado el 20 de agosto, 2020

Lo femenino, el arte y la presencia del género

Arquitecto y coleccionista de arte contemporáneo Gabriel Carvajal

En la historia escrita del arte, las mujeres no han tenido visibilidad ni reconocimiento. Es recién en el siglo XX donde podemos ver luces de relevantes artistas olvidadas.

Gabriel Carvajal Arquitecto y coleccionista de arte contemporáneo

Cuesta situarse -desde la masculinidad- en lo femenino, en relación a la carga histórica de relego que ha debido sobrellevar el género por siglos. Digo cuesta, no por incapacidad cognitiva, sino por ser una vivencia ajena, no sentida en carne propia, que es sin duda la forma como las experiencias quedan selladas en el inconsciente propio y el colectivo. En la historia escrita del arte, las mujeres no han tenido visibilidad ni reconocimiento. Es recién en el siglo XX donde podemos ver luces de relevantes artistas olvidadas, quizás, por diferentes muestras de mezquindad, de género, políticas y de ordenamiento social, que le asigna a la mujer un rol primordialmente de maternidad y protección de la familia.

La supuesta debilidad asignada a la mujer, sin embargo, ha hecho que se transmute muchas veces en fuerza, y más aún, existiendo carencias -del tipo que sean- nacen, como está demostrado neuro/científicamente, los procesos creativos, que conllevan, a veces, diversos matices y motivaciones insospechadas…

Artemisia Gentileschi (1593-1654/56) nacida en Nápoles, Italia, hija de Orazio Gentileschi, de quien aprende el oficio de la pintura desde muy pequeña dando muestras de gran personalidad, impecable factura y tratamiento pictórico -con influencia del gran Caravaggio, al igual que su padre- pero con un enfoque propio, a los 17 años plasma en una tela su primera obra relevante, “Susana y los viejos”, que se atribuyó por mucho tiempo a su progenitor. En la pintura se ve a Susana –a diferencia de otras representaciones relacionadas a esta misma historia de la mitología- rehuyendo la mirada de los viejos. A los 19 años su padre, al no poder ella ingresar a la academia de Bellas Artes por ser un lugar solo para hombres, le contrata a un profesor particular, Agostino Tassi, que además de enseñarle el oficio, literalmente la viola. Como ella lo denuncia, el agresor para salvar, supuestamente, el honor de Artemisia, le promete que se casarán, instancia que no se cumple, y, en consecuencia, Orazio, el padre, lo demanda. Ella es expuesta no solo al escarnio público, sino que además es sometida a humillantes exámenes ginecológicos y, como si fuera poco, torturada para que declare la verdad. Por supuesto mantiene su posición y Tassi es condenado a un año de prisión y el exilio. Se descubre, además, en el exhaustivo proceso que se le sigue, que tenía planeado matar a su mujer -era casado- y que mantenía relaciones incestuosas con su cuñada.

Artemisia, mujer de temple y valor pinta en 1612/13 “Giuditta che decapita Oleferne” (Judith decapitando a Holefernes) -y seguramente a manera de catarsis, pero más como un acto de venganza, ante un castigo injusto al agresor, según su criterio- Hofernes, decapitado en la pintura, tiene la cara de Tassi y Judith su justiciera, es una mujer fuerte, joven y vigorosa, quizás autorretratándose. Al poco tiempo ella se casa con otro pintor, Pierantonio de Vincenzo Stiattesi, con el que tiene varios hijos y desarrolla una prolífera y exitosa carrera como artista. Su pintura es principalmente religiosa, de retratos, histórica y hechos heroicos, considerados poco apropiados como tema para una mujer (impronta que la convierte en estandarte de movimientos feministas en el S.XX) Se le pierde el rastro en 1654 y se supone que muere en 1656 a causa la devastadora plaga en Nápoles de aquel año, que asoló la ciudad y dejo gran cantidad de muertes.

Otra plaga en la historia del mundo

¿Es este afán de ver al género femenino en un nivel inferior otro tipo de plaga que ha sufrido la humanidad? ¿Un virus que ha costado erradicar más que a ningún otro? ¿Un mal que se ha trasformado en un gran escollo para sobrellevar existencias y vivir con dignidad? La valorización y el justo lugar del quehacer de la mujer ha ido ganando terreno, aunque queda aún mucho por hacer. Sin pecar de sexista -no me identifica la palabra machista-, creo personalmente que somos esencialmente distintos, no en las capacidades intelectuales, sino que estamos dotados de sensibilidades y maneras de enfrentar las cosas con visiones diferentes, habiendo distintos grados de distanciamiento en las desigualdades al tener lados femeninos/masculinos, más o menos desarrollados en las personas sin distinción de sexos. Mi posición es de empatía y solidaridad 100% con el género. A lo que me niego, sí, rotundamente, es a manipular el idioma cambiando las vocales de los sujetos, gramaticalmente, con el fin de igualar géneros y de paso destruir nuestra maravillosa lengua española.

Saliendo del parentesis y retomando el eje de esta nota, tal como comenté hace algunas semanas, el NMWA -National Museum of Woman in the Arts- creado en Washington el año 1988, con el propósito de visibilizar la gestión de las mujeres en el arte, tiene su sede (capítulo) en Chile desde el 2005, que preside con gran entusiasmo, compromiso, creatividad y proyección Drina Rendic, filántropa, gestora cultural y de las artes. Este año, con su patrocinio y con Felipe Forteza -también gestor cultrural- a la cabeza del equipo que dirige la iniciativa, se elaboró un ambicioso proyecto, de gran contingencia. Denominado “Historias de un encierro” se convocó a 40 fotografas chilenas -haciendo un guiño a la cuarentena- las que debían dar cuenta de su experiencia durante los días de confinamiento obligado a través de una fotografía, copia única, más un texto relacionado a la acción. El proyecto se concretó y está visible virtualmente desde ayer (19 de agosto), Día Internacional de la Fotografía, en www.capitulochilenonmwa.cl, www.cvgaleria.cl y en www.instagram.com/museodelamujerchile/. Y cuando las condiciones sanitarias lo permitan, se hará una muestra física en la galería de arte de CV Galería, su auspiciador.

A las artistas, todas chilenas de distintas generaciones, posturas y visiones se les dio carta libre para exprersar su experiencia. Se abordan interesantes y diferentes sensaciones y experiencias personales. Desde imágenes de la más intrínseca intimidad, como una niña desnuda tocando una melodía sentada en su piano; los pies de un niño al borde de su cama como quién esquiva lanzase a una piscina de inesospechados sueños; rostros fragmentados, craquelados, quizás por la contingencia; calmas escenas de visiones a un exterior lejano; lúdicas imágenes y relatos concretos de vivencias traumáticas; una naturaleza muerta llena de poesía nostálgica; un grito desgarrado a un mundo muchas veces ajeno a lo íntimo y personal; minimalistas escenas de espacios interiores que buscan quizás lo escencial, lo básico; abstracciones que apuntan hacia un re-conocimiento interior; y sin haber un decapitado, una de las fotografías registra un acto de agresión al sexo opuesto, que en este caso en particular espero sea de carácter más bien humorístico y no de venganza, como en el episodio de nuestra protagoniosta, Artemisia Gentileschi, que grafica y da vida a esta nota.

También te puede interesar:

Cerrar mensaje

¿Debiese llegar a más gente El Líbero?

Si tu respuesta es afirmativa, haz como cientos de personas como tú se han unido a nuestra comunidad suscribiéndose a la Red Líbero (0.5 o 1 UF mensual). Accederás a eventos e información exclusiva, y lo más importante: permitirás que El Líbero llegue a más gente y cubra más contenido.

Suscríbete