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Publicado el 23 de mayo, 2019

Lecciones y oportunidades que nos deja Vinexpo Bourdeaux 2019

Autor:

Rodrigo Martínez

Desde su primera edición realizada en 1981 en Burdeos, Vinexpo ha sido el evento líder en la industria de vinos y destilados. Cada versión va desarrollando una comprensión única del mercado, genera extensas redes de contactos, decenas de seminarios, charlas y otras actividades que configuran una instantánea de la industria a nivel global.

Autor:

Rodrigo Martínez

Desde su primera edición realizada en 1981 en Burdeos, Vinexpo ha sido el evento líder en la industria de vinos y destilados. Cada versión va desarrollando una comprensión única del mercado, genera extensas redes de contactos, decenas de seminarios, charlas y otras actividades que configuran una instantánea de la industria a nivel global.

Este año, Chile estuvo representando por Eduardo Chadwick,  presidente de Viña Errázuriz. En la ocasión se convocó a algunos de los más destacados científicos, economistas, académicos y renombradas personalidades de la industria del vino a nivel mundial. “El futuro del cambio climático es incierto y como industria del vino debemos liderar con nuestro ejemplo las prácticas de reducción de la huella de carbono”, comentó el presidente de Viña Errázuriz, en la conferencia titulada “¿Cómo los productores de vino integran el cambio climático en su estrategia de negocios?”.  La instancia abordó el impacto del cambio climático en tres relevantes aspectos del vino, como lo son los viñedos, viticultura y enología, y la economía del vino. Chile en este instante tiene la gran oportunidad de tomar un camino sustentable y que éste sea su sello, pero la tentación de caer en la producción a granel y dejarse llevar por la creciente demanda asiática puede marcar otro camino, quizás a contracorriente.

En la más reciente Vinexpo se constata algo más que una suerte de balada ecológica. Conceptos como Biotopo, biodinamismo y permacultura ya no forman parte de un grupo de iconoclastas o de vignerones antroposóficos recalcitrantes. Los hippies de la industria. No nos debe llamar la atención que voces como la de la directora técnica de Château Latour, Hélène Gémin, quien tiene el orgullo (y el arrojo) de certificar 100% Bio a su 1er Grand Cru Classé. 

Todo cambia y todo sigue su curso. Son 10.000 años de historia que la humanidad vinifica y seguirá vinificando, pero con otros códigos. El futuro del negocio parece estar más que nunca, anclado en el pasado. Como revela en una entevista Hélène Génin, la directora técnica de Château Latour en Paulliac. “Á la vigne, il n’y a plus qu’ á prieur que la méteo soit clémente” (Con las viñas, lo más que puedes hacer es rezar que el clima sea clemente). Un gesto revolucionario y muy osado sobre todo cuando en promedio cada botella de las grandes casas del Médoc: Haut-Brion, Lafite-Rotschild, Mouton-Rothschild, Margaux cuestan cerca de 1.000 euros. Ahora el trabajo de Château Latour entrega resultados más frescos, de color más brillante, de menor alcohol. En Chile ya hay algunos grandes que siguen esta huella. Toda una nueva forma de entender el vino de primera línea, quizás el camino más pedregoso, pero el más sustentable.