Una alternativa distinta, resuelta y osada comparada con el grueso de la oferta gastronómica capitalina. Asimismo, a falta de una, dos cabezas (Kurt Schmidt y Gustavo Sáenz), quienes convocan y dirigen a una camada de cocineros que no sigue muchos moldes, que trabaja en una clave donde manda lo orgánico, lo fresco, en un camino ojalá casi sin intermediarios entre la huerta y la mesa, donde se buscan sabores puros, minimalismo en los ingredientes, montajes lúdicos e impecables. Acá ese menos es efectivamente más. Porque no hay lujo en los insumos. Sí en la técnica, en el artificio, en la magia de llevaros a la mes de una manera insólita, ingeniosa y por sobre todo sabrosa.
No son más de veinte mesas, tiene un look vintage, con superficies con decapado que conviven con sillas de diseño, aunque con el bemol de que siempre hay algunas piezas inestables. Se mueve todo en este espacio donde el menú cambia a diario, dos veces al día, y se presenta por las noches en el expediente de menú degustación
Trabajan con un libreto laxo y elástico que tiene mucho de improvisación, con pizcas de genialidad; operan con la paleta que ofrece cada día el mercado y respetan lo estacional. La experiencia de su menú degustación es la cima de su propuesta, en la que esta tremporada figuran platos y maridajes como:
ENTRANTES
Almejas de Quellón
Mirador del Valle lomas Infinitas 2017, Itata.
Ostras
Casa Roca, Chardonnay Brut Nature, 2014, Casablanca.
Navajuelas
Rivera del notro, Moscatel, Corintio & Semillón 2017, Bío-Bío.
FONDOS
Pulpo grillado de Juan Fernández
Naranjo, de Maturana Wines, Torontel, 2016, Maule.
Sándwich del mar.
Roberto Henríquez. Molino ciego, Semillón, 2017, Coelemu.
Pantrucas.
Pisador, País, 2016, Maule.
POSTRES
Pimentón rellleno
Chekura. Mingaco Moscatel de Alejandría. 2017, Itata.
Panqueque naranja
Leo Erazo, Tierra de Itata, Moscatel de Alejandría, 2017, Itata.
Mandan los detalles, como uno que ya es la rúbrica del recinto: mantequilla de hongos en tubos de cobre que llega junto a una coqueta panera. Los postres son otro lujo, de la mano de Gustavo Sáez (elegido el mejor chef pastelero de Latinoamérica) son trampantojos de contornos modernos y montajes casi teatrales que se aprecian en el contraste de una vajilla oscura. Como sucede en esta temporada con un pimentón de una belleza que da pena intervenirlo o atacarlo con cuchara o tenedor. Al paladar, deleitoso, crocante, irreverente y sorpresivo.
Mantienen la propuesta osada y variante que rima con el capítulo de los vinos. Todos relacionados con una vitivinicultura que trabaja con otras energías, en códigos de biodinamismo, respeto por vinificaciones ancestrales, levaduras salvajes, escaso sulfito. Vinos que se mueven, que vibran con uno, así como la cocina dinámica e infatigable de este comedor. Almuerzos desde $12.900. Cenas de dgustación de 6 tiempos ($60.000 con maridaje). Cena de 9 tiempos ($44.000) + maridaje ($70.000).
99 Restaurante. Andrés de Fuenzalida 99, Providencia (ver mapa). Teléfono: +56 2 2335 3327. www.99restaurante.com
