La primera imagen de esta nueva película chilena es la de ella misma, la Verónica, que nos acompañará en primer plano durante los 104 minutos, con cara de alienada, impertérrita, agotadora, mientras a su alrededor su guagua llora casi sin consuelo, su marido obedece, su madre se queja por tener que negarla, sus nanas reclaman y su suegra es una oyente imaginaria.
Y este eterno close-up que cansa a ratos, lo explica su director y guionista Leonardo Medel: “La cercanía que tenemos con el rostro tiene que ver con las selfies, con los videos de YouTube, pues siempre he entendido esta película como un video de YouTube extendido”.
“La Verónica” se planta así en una innovadora propuesta en que el personaje principal Verónica Lara -interpretado por Mariana di Girolamo-, es una popular modelo, casada con Javier (Ariel Mateluna), futbolista estrella, con quien acaba de regresar a Chile luego de 4 años en Dubái y se encuentra con que Instagram -oh!- es importante. Está obsesionada con las redes sociales, posteando todo el día para conseguir los millones de seguidores necesarios que la conviertan en rostro de un labial chino, que ni ella usará, pero que la sostendrá como figura “influencer”, con gigantografías en todas partes.
En esto se le va la vida, autocontemplándose en la pantalla del celular, en sillas con tapiz Louis Vuitton, rodeada de “seguidoras” a quienes exige “poner cara de hueca”. Incluso, tiene contratada a una periodista, Andrea (Patricia Rivadeneira, que refresca la pantalla cuando interviene con algún toque de sensatez), para que escriba su biografía, manipulando los testimonios y subrayando su objetivo de aparecer como una madre perfecta: “si yo estoy en la casa es para hacerme cargo”, dice, pero nada más alejado de su oscura y macabra realidad. De hecho, otra de sus frasecitas, refiriéndose a su guagua es: “la he estado pasando mal desde que nació la Amanda, me da lata que llore y que se quede callada, me molesta solo por estar”. Un escollo para concentrarse en virales que marquen récords de likes.
Destacable el tono que logra Di Girolamo, dando cuenta de su oficio esta joven actriz aplaudida internacionalmente (Mejor Actriz en el Festival Internacional de Cine para Mujeres de Aswan, Egipto), controlando cierta inexpresividad, frases sin sentimientos ni emociones… hasta su pelo es tieso. Precisamente en esto del “look” hay algo disonante, pues hay guiños a la típica modelo-pareja-de-futbolista en los contenidos (Coté López, por ejemplo) pero no hay teñidos platinados, ni exceso de joyas, lentejuelas ni bótox. Sí están los clichés del auto deportivo, la exhibición en redes sociales y ser “rostro” de marcas. Gran cachetada de Medel a los que viven de las redes, a cuestionarnos y entender que era cierta la advertencia de los riesgos del hedonismo e individualismo.
Desde su blog primero, y desde instagram ahora, Verónica comparte su vida, pero sin publicar lo malo, solo lo maqueteado a gusto de la “people” como diría alguien de ese mundillo. Y en esta vida mentirosa, no contó algo que la termina definiendo: la muerte de su primera hija de un año que investiga un detective (Willy Semler). Pero ni siquiera esto desmorona el naipe. Manipuladora y retorcida, es seca “para hacer el show” y ser “rostro de una nación, de una mujer que se sobrepone a todo”. ¿El broche de oro? Un live con 45.2 K, obvio.
En “La Verónica” (estrenada en el Festival de San Sebastián y con amplio recorrido en otras citas internacionales) resalta también su banda sonora de 18 canciones con artistas como Carlos Cabezas, Camila Riestra, Visceral Button, entre otros; ya está disponible en Spotify. Las entradas para el preestreno del 5 de agosto están disponibles en Ticketpro y será exhibida a través de la plataforma digital www.altoparlante.cl
Para los que quieran entender qué es un “influencer” y su vacío. Y una última frasecita de Verónica Lara: “Soy una mujer tonta y es lo que la opinión pública quiere que sea”.
Tráiler aquí.
