Santa María de las flores negras, de Hernán Rivera Letelier, 2002

Es la quinta novela de este autor chileno que ha sido reconocido a nivel mundial. La trama se centra en la matanza de 3 mil obreros salitreros junto a sus familias en 1907, durante el gobierno de Pedro Montt, que ocurrió en el colegio “Domingo Santa María”.

“Venimos a contar aquello que la historia no quiere recordar”, expresa el personaje y narrador Olegario Santana, cuya voz va abriendo el apetito del lector para adentrarse en los cambios sociales e ideológicos que desarrolla el autor en esta celebrada obra.

Viaje al fin de la noche, de Louis-Ferdinand Céline, 1932

El autor es uno de los grandes talentos literarios del siglo XX, aunque en términos personales fue un personaje «detestable». Colaboracionista de los nazis, vivió gran parte de su vida como mendigo para expresar su rebeldía, estuvo preso y fue condenado a muerte, aunque no murió así. Es esta su ópera prima y marca un antes y un después en el uso del lenguaje, en la manera de escribir. Céline es el primero que escribe como se hablaba en los bajos fondos de París, con un estilo polifónico y hablando en un tono muy fuerte. La trama de esta novela tiene que ver con el viaje a la parte más ruda de la vida. 

Fisonomía histórica de Chile, de Jaime Eyzaguirre, 1948

El importante legado de Jaime Eyzaguirre se refleja en este rico ensayo que permite descubrir una imagen propia de nuestro país, a partir de sus orígenes pre hispánicos hasta la crisis de 1891. La lectura de este libro no sólo es para quien aprecia la historia, sino también de alguien interesado en conocer el trabajo de este metódico historiador y abogado reconocido tanto por su rigurosidad académica como por sus cualidades humanas.

Postguerra, de Tony Judt, 2006

Es una historia de Europa entre la Segunda Guerra Mundial y la caída del Muro de Berlín. Un análisis político, cultural de cómo se vuelve a parar un continente en ruinas, diezmado por la guerra y el exterminio. Una gran obra que hay que leer de a poco.