La cocina política es presentado por:
Publicado el 04 de abril, 2019

La “cocina política” de Mecha Corta: Las papitas “doradas” de la Cathy Barriga

Autor:

Mecha Corta

El CathyMobile, esa Ford Runner que la alcaldesa de Maipú heredó del edil anterior y que mandó a pintar de dorado porque, según ella, tenía malas vibras, inspiró el plato de la semana.

Autor:

Mecha Corta

Papas Doradas

(Para la Cathy y sus concejales)

500 gramos de papas bien lavadas, sin pelar y cortadas en trozos grandes

3 cucharadas de aceite de oliva

Sal y Pimienta

Los medidores, esas cajitas de alto coeficiente intelectual, como dijimos hace un par de semanas, siguen siendo trending topic en Twitter, más aún, después de la intervención del ex ministro de Energía del gobierno de la Señora, Máximo Pacheco. Esta semana el hombre se mandó una declaración para el bronce, cuando afirmó que las empresas eléctricas le habían metido un “golazo” al gobierno de Bachelet. Bien puesto el nombre de Máximo “Pachueco” con que lo rebautizaron sus camaradas. Si hasta el otro ministro de la cartera de la Michelle, Andrés Rebolledo, negó que hayan sido capturados por las eléctricas… ¡Qué confusión más grande! Lo único que me quedó claro es que el señor Pacheco entiende bien poco de cómo se hace campaña, porque seamos francos, su cara de candidato es evidente.

Todavía no nos reponemos del particular regalo que el Presidente Piñera le hizo a Trump cuando visitó su país y nos volvemos a poner colorados con sus curiosidades. ¿Se acuerdan de la famosa bandera que le regaló al rubio mandatario donde, al medio del emblema gringo, aparecía nuestra tricolor?Bueno ahora, le obsequió al hombre más rápido del mundo, Usain Bolt, una foto de ambos corriendo los 100 metros planos. En chileno, le regaló su propio meme… De acuerdo, no perdamos el humor, pero sería bueno que el equipo de protocolo le diera una vuelta a los regalos de Palacio.

Todo un éxito resultó el festival de música más grande de nuestra capital, Lollapalooza, el que congregó a más de 300.000 personas (se lo hubieran querido los de la marcha No + AFP). Muchos jóvenes y unos cuantos viejos carretearon al ritmo de diversas bandas que se lucieron en el escenario. Lamentablemente, los nacionales Fiskales Ad-Hok marcaron el punto negro de la fiesta. Durante su presentación, este grupo punk mostró los rostros de Pinochet, del asesinado senador Jaime Guzmán, del Presidente Sebastián Piñera, Lucia Hiriart, Andrés Chadwick y de José Antonio Kast atravesados por un punzón. ¿Qué les pasó? ¿Cómo tanto odio? Y sobre todo, ¿quién me explica el vergonzoso doble estándar de cierto sector de este país, que justificó estas imágenes como un acto artístico? No me vengan con cosas, no puedo ni imaginarme la tremenda escoba y las furiosas reacciones de este grupo si hubieran aparecido alguno de sus camaradas así. ¿Sería arte también en ese caso señores?

Mejor volvamos al mundo de la fantasía, ese de estrellitas doradas, carruajes rosados y zapatos de cristal que evoca nuestra principesca alcaldesa de Maipú, la Cathy Barriga. ¡Qué manera de crecer la popularidad de esta mujer! Si hasta le hicieron una muñeca en su honor, una superhéroe cuyo escudo es un dulce y rosado algodón de azúcar y que la acompaña la siguiente historia: “Cuenta una leyenda que una mujer guerrera llegó a un municipio de Chile a combatir toda injusticia que reinaba en ese lugar”. ¿Qué tal?

Ya eres todo un personaje de culto, Cathy, y a punta de peluches, conejos de Pascua, becas, fotos y bailes lo estás logrando. La guinda de la torta, el CathyMobile de 24 quilates, esa Ford Runner que heredaste del edil anterior y que mandaste a pintar de dorado porque, según tu, tenía malas vibras. ¿Cuántas monedas te habrá costado semejante caprichito? Pero da lo mismo, ni te pongas colorada, eres una ídola. Precisamente este auto de color oro fue el que inspiró el plato de esta semana. Te invito a la cocina a preparar unas papitas doradas, esas fieles compañeras de carnes y pescados.

Coloca los trozos de papa en un recipiente y agrega dos cucharadas de aceite de oliva, sal y pimienta y mezcla con gracia. Calienta luego un sartén a fuego medio y, una vez listo, agrega el aceite restante y después las papas previamente aliñadas. Cocínalas hasta que comiencen a dorarse moviéndolas con este ritmo tan propio tuyo. Esto tarda entre 5 y 8 minutos. Ponlas en una fuente y llévalas al horno precalentado a 230 grados por unos 25 a 30 minutos. De vez en cuando muévelas un poco para que se cocinen uniformemente y queden doradas y crocantes.

Pon la mesa, me la imagino como una tierna primavera, todo en tonos pasteles y motivos florales, copas de cristal y servilletas rosadas. Acompaña esas papas doradas con un patito, un confit de canard, de canillas flacas pero tostado, e invita a los concejales. Mientras disfrutan de las papitas, trata de que entiendan tu “brillante” decisión de invertir ese millón cuatrocientos mil en el CathyMobile. En una de esas, ellos también se suman a la leyenda.

 

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