La cocina política es presentado por:
Publicado el 15 de noviembre, 2018

La «cocina política» de Mecha Corta: La Pasta Roja de la Maite Orsini y Gabriel Boric

Autor:

Mecha Corta

Mientras disfrutan de este plato y se miran a los ojos, reflexionen de lo sucedido estas las últimas semanas y traten de sacar lecciones. Quizá la primera de ellas debería ser que cuando se es parlamentario, hay que tener en cuenta que hay actos que, aunque se crean personales, afectan la institucionalidad, la imagen y el honor de un país entero.

Autor:

Mecha Corta

Espagueti Rojo Cremoso

(Para los dos tórtolos)

200 gramos de espagueti

¾ taza de puré de tomate

1 pimiento morrón asado

3 cucharadas de queso de cabra rallado

1 diente de ajo picado

½ taza de agua de cocción de la pasta

Queso parmesano

Albahaca picada o perejil

 

Se me apareció Sebastián Larraín en la prensa. Déjenme aclarar, no es el primo del ministro de Hacienda, Felipe Larraín, sino que nada más ni nada menos que el ex jefe militar del Partido Comunista y actual diputado, Guillermo Teillier. Para los que no saben, este honorable respondía en su época de clandestinidad al nombre de Seba, siendo el nexo del PC y el Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR). ¿Qué tal? Ahora el perla (quien responde a su original Guillermo), quiere jugar un rol en la Comisión de Ética de la Cámara, que revisará el flor de número que se mandó un par diputados en un viajecito a París… Obviamente saltó el fusible en Chile Vamos; sus miembros declararon que los “antecedentes políticos y personales afectan gravemente su imparcialidad”. ¡Era qué no! Señor Teillier, quieren dejarlo fuera de la fiesta porque su partidismo es demasiado evidente.

 

Los que pelearon como cabros chicos durante estos días fueron los senadores Iván Moreira (UDI) y Manuel José Ossandón (RN). Todo partió por el comentario que hizo Moreira con respecto a que el ministro de Vivienda, Cristián Monckeberg, estaba interviniendo en las elecciones internas de Renovación Nacional. Sus ataques cruzados a través de las redes sociales fueron tan infantiles y ridículos, que lograron ponerme colorado de vergüenza: “El niño símbolo del raspado de la olla” y, por el otro lado, “El regalón del abusador Karadima”, fueron algunas de las expresiones para el bronce que se mandaron por la web. A tal punto llegó la refriega, que La Moneda tuvo que meter la cuchara y pidió lavar los trapos sucios en casa.

 

La semana partió con aguaceros y truenos, así que tuvimos que volver a sacar el impermeable del clóset para no empaparnos. Pero el que inevitablemente se mojó fue el diputado Boric, a quien hace una temporada le está lloviendo sobre mojado. Después de sus días fuera del Congreso para tratar su TOC, le llegó una ola de críticas por su reunión con el ex frentista Ricardo Palma Salamanca en París. Pero la ola no vino sólo desde la derecha, también miembros de su sector tartamudearon a la hora de dar una explicación. Y como si fuera poco, el fin de semana pasado lo detuvieron en Bellavista por andar taquillando en una moto sin licencia, sin papeles y sin casco. ¡Por suerte confirmaste altiro por Twitter que no te habías tomado unos copetitos!

 

¡Pero atención! A continuación viene lo más interesante: el niño no andaba solo en París. Se fue a la Ciudad de las Luces bien acompañado por la diputada de Revolución Democrática, la Maite Orsini. La historia, cual novela, la hemos ido conociendo por capítulos y este último fue el que más nos sorprendió: ¿Sabían además que la Maite es la dueña de la famosa “motito”? Bien callado se había quedado este par, que, enfrentado por la prensa, mostró una complicidad digna de Bonnie and Clyde o de la Batichica y Batman.

 

Mirándolos, se me viene a la cabeza esa escena de la película La Dama y el Vagabundo, cuando Reina, la adorable cocker spaniel, comparte un espagueti con Golfo, un perro híbrido (por no decir quiltro). Así que les dedico una pasta y, para que se sientan aún más cómodos, la vamos a hacer roja y cremosa.

 

Vamos a la cocina. Pónganse un delantal y lávense bien las manos. Partan por cocinar los tallarines en abundante agua hirviendo hasta que estén al dente, es decir, suaves, pero ligeramente firmes al morder.

 

Que la Maite licúe el puré de tomates, el morrón asado, el queso de cabra y el ajo con ½ taza del caldo de la cocción de la pasta. Que luego ponga la mezcla en un sartén, agregue los tallarines y mezcle bien. Que los sazone a su gusto.

 

Boris, tú encárgate de poner la mesa para los dos. Escoge un mantel blanco y largo, pon un par de copas de cristal y cuchillería de plata. No te olvides de las servilletas de lino y de los candelabros con las velas encendidas. Abre alguna de las botellas de vino que se trajeron desde París. Entre los dos sirvan la pasta caliente, decórenla con queso de cabra rallado, parmesano y albahaca o perejil.

 

Mientras disfrutan de este plato y se miran a los ojos, reflexionen de lo sucedido estas las últimas semanas y traten de sacar lecciones. Quizá la primera de ellas debería ser que cuando se es parlamentario, hay que tener en cuenta que hay actos que, aunque se crean personales, afectan la institucionalidad, la imagen y el honor de un país entero.

 

@politicaycocina

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