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Publicado el 21 de febrero, 2019

“El Vicepresidente”: Desquiciamiento republicano

Autor:

Virginia Araya

Escrita y dirigida por Adam McKay, la cinta cuenta el ascenso al poder de Dick Cheney (Christian Bale), desde un joven alcohólico, bastante inepto, en el Wyoming rural, hasta la vicepresidencia del país más poderoso de la tierra en el gobierno de un torpe George W. Bush. Este astuto líder de carácter reservado terminaría moviendo desde las sombras los hilos estratégicos de la política moderna estadounidense, siendo la más grave y cuestionada, la ocupación militar en Irak post 11-S.

Autor:

Virginia Araya

No es una comedia. Por más que así la cataloguen, no lo es. Y costaría creerlo si no fuera por personajes como Donald Trump, que nos han evidenciado la existencia de seres que creen en la supremacía mundial de Estados Unidos más allá de todo límite ético.

Escrita y dirigida por Adam McKay, la cinta cuenta el ascenso al poder de Dick Cheney (Christian Bale), desde un joven alcohólico, bastante inepto, en el Wyoming rural, hasta la vicepresidencia del país más poderoso de la tierra en el gobierno de un torpe George W. Bush (Sam Rockwell). A punta de llamados de atención de su esposa Lynn (Amy Adams), quien lo disciplina como una madre fuerte y ambiciosa, logra ingresar al grupo de pasantías de “cerebros” del Capitolio y ascender sin frenos.

Lo más destacable es la impresionante transformación de Bale como Richard Bruce “Dick” Cheney, muy real hasta en los mínimos gestos. Su actuación es una de las ocho nominaciones a la próxima edición de los Oscar este domingo 24 y la cinta ya obtuvo tres Globos de Oro y tres premios Bafta.

La película fluye, tiene como narrador a un peculiar personaje de quien sólo al final conoceremos su carnal relación con el famoso vicepresidente. Es ágil también, gracias a la inclusión de hechos reales, como discursos históricos de Reagan (pronunciando la famosa frase “hagamos América grande de nuevo”, tan usada por Trump), de Nixon en su renuncia y de Carter en su inesperada llegada a la Casa Blanca (instalando placas solares en el techo, inmediatamente desmanteladas cuando termina su período y vuelven los republicanos).

Desde que se convirtiera en asistente  de Donald Rumsfeld en el Congreso (impecable Steve Carell), Cheney supo instalarse como estratega político y no sólo superó a su maestro, sino que lo utilizó a conveniencia hasta su caída. Una dupla brillante en el uso y abuso del poder, digna de “House of Cards”. Hasta sus ataques cardíacos parecían un trámite.

La historia es así: Cheney se abrió paso en la estructura de Washington D.C. desde la administración de Richard Nixon, convirtiéndose en el Jefe del Estado Mayor de la Casa Blanca para Gerald Ford y luego, tras pasar cinco periodos en el Congreso, fue Secretario de Defensa. Después, en el año 2000, dejó su cargo de CEO de la petrolera Halliburton para postularse como vicepresidente de George W. Bush, con el acuerdo implícito de que ejercería su labor casi sin supervisión; sería un copresidente en todos los sentidos, y así este astuto líder de carácter reservado terminaría moviendo desde las sombras los hilos estratégicos de la política moderna estadounidense, siendo la más grave y cuestionada, la ocupación militar en Irak post 11-S. Según la película, le debemos también que haya lanzado al estrellato al terrorista Abu Musab al Zarqaui, fundador de ISIS.

Especial mención es el ataque a las Torres Gemelas y la posterior invasión a Irak, donde la manipulación y tensión de las decisiones de Cheney y sus títeres, sobrepasando no solo al presidente Bush, sino a los míticos Colin Powell y Condoleeza Rice, es de no creer. Un estilo republicano “ortodoxo”, si se pudiera decir.

Todo esto, matizado con acogedoras escenas familiares, lideradas por Lynn por supuesto, al perfecto “estilo americano”, como de propaganda de barbecues. Mucha ironía a partir de la pasión de Dick por la pesca con mosca, un deporte que requiere mucha paciencia, útil virtud en su metódica escalada al poder, manejando a Bush hijo. Esta armonía gringa sólo se rompe cuando su hija lesbiana es apartada ante los intereses republicanos de impedir una legislación en favor del matrimonio gay, apoyada incluso por su otra hermana, en carrera por un cargo en el Congreso.

“No sabía mucho sobre Dick Cheney, pero conforme empecé a leer sobre él, me resultaron fascinantes y me asombró el método por el que fue ganando poder y lo mucho que definió el papel actual de los Estados Unidos en el mundo”, ha explicado el director Adam McKay.

Interesante y entretenida, provoca rabia ante el poder todopoderoso. 132 min. Hoy estreno en todos los cines.

Vea el trailer aquí