En momentos en que los ojos de la prensa mundial están puestos en el alejamiento de los duques de Sussex, Harry y Meghan, de la familia real, este libro viene a recordarnos que hubo una época en que la monarquía y sus miembros no sólo seguían a pie juntillas las normas establecidas, sino que también eran estimados y admirados por la ciudadanía.

“El vestido” (2019), de la canadiense Jennifer Robson, transcurre en una Inglaterra gris, devastada por la guerra, pero que pone sus esperanzas de reconstrucción en la boda real. Las protagonistas son dos costureras que han recibido un importantísimo encargo: bordar el vestido de novia de la Reina Isabel II para su matrimonio con el Duque de Edimburgo. Ambas trabajan en la casa de alta costura Myfair del diseñador Norman Hartnell. (Hartell fue efectivamente por muchos años el modisto oficial de la familia real y el año pasado volvió a hablarse de él porque Beatriz, la nieta de la Reina Isabell II e hija del príncipe Andrés, se casó en plena pandemia usando un icónico vestido diseñado por él, homenajeando a su abuela). Puntada a puntada, este escrito conjuga drama y romance con exquisitos detalles históricos, como la ruptura de la corona en el día del matrimonio de la Reina Isabel II y un detalle en el bordado de su vestido de novia que pocos conocen y se revela en el libro.

La belleza de esta novela, dibujando una Inglaterra que a estas alturas nos parece ancestral, está dada por el buen gusto en los detalles que se transfieren al lector a través de la moda, la costura y el bordado.

Disponible en librerías.