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Publicado el 08 de agosto, 2019

«Comiéndome el mundo», por Pipe Sánchez: La reinvención de Berlín

Autor:

Pipe Sanchez

Una ciudad que carga con tanta historia, se ha reinventado y hoy es uno de los lugares más amigables para todo tipo de creencias, filosofías y estilos de vida.

Autor:

Pipe Sanchez

Uf. Pucha que me costó Berlín. Y es que hay demasiada historia acumulada por toda la ciudad. Pero después de una semana pasó a ser uno de mis destinos favoritos en esta vuelta al mundo que estoy haciendo junto a Grupo Security. ¡Y es que Berlín las tiene todas! Historia, cultura, gastronomía, arte, bohemia y reivindicación.

De partida, Berlín es una ciudad muy cosmopolita. Y gracias a esto, hoy puedes hacer una especie de vuelta al mundo culinaria en una sola ciudad. Por ejemplo, su colonia turca es muy fuerte y por eso los doner kebab se han popularizado muchísimo. Tanto, que se dice que este popular plato callejero fue creado aquí por un inmigrante turco, y el restaurante más famoso de toda la ciudad es Mustafa Gemüse Kebap. Es un pequeño kiosko que logra que se formen filas diarias de hasta dos horas para poder conseguir uno de sus kebabs de pollo. Recomiendo que vivan la experiencia al máximo, y aprovechen la fila para tomarse una cerveza helada (sí, ¡se puede tomar en la calle!), y comerse un currywurst en Curry 36 que está ahí mismo.

Pero hay vida más allá de los doner. Les recomiendo probar un sándwich de bulgogi en Shiso Burger, un local de comida coreana que fue de lo mejor que comí. También ir por algunos bocadillos callejeros a Mauerpark, donde además de encontrarte con decenas de foodtrucks con comida de distintos países, pueden aprovechar de escuchar excelente música en vivo e incluso de participar de un masivo y entretenido karaoke.

Si les interesa el arte, pasen a la Isla de los Museos. Ahí conviven cinco de los museos más importantes del país y encontrarán obras reconocidas mundialmente, como el Busto de Nefertiti o la Puerta de Ishtar. Pero aún cuando no entren a los museos, vayan al menos a apreciar la arquitectura del lugar. Luego pueden recorrer el parque Tiergarten y visitar monumentos como la Puerta de Brandenburgo, el Parlamento y la Columna de la Victoria. Y para cerrar el día con algo más relajado, tómense una cerveza helada en Holzmarkt con vista al río Spree.

Pero además de su exquisita comida, su increíble vida nocturna y su desarrollada vida musical y artística, lo más importante de Berlín es que en vez de hacer la vista gorda a toda la historia negativa que trajo consigo la Segunda Guerra Mundial, se hicieron cargo y hoy es una de las ciudades más abiertas para que se puedan desarrollar distintos credos, filosofías y estilos de vida.

Incluso, hay muchos museos que cuentan sin eufemismos cómo y por qué sucedió todo. Se han preocupado de tener diversos homenajes, monumentos y memoriales a todas las personas que murieron durante el Holocausto. Recomiendo fuertemente que visiten el Monumento del Holocausto para conocer la historia de muchas familias y personas judías que fueron perseguidas y asesinadas en esa época. Además, pasen por el Punto de Control Charlie, y también por el museo Topografía del Terror. Este último es bien crudo, pero sirve para hacerse una idea realista de todo el daño que produjo el extremismo político y social. La visita es dura, pero vale la pena.

Más que ver a Berlín con recelo, hay que ver cómo se ha transformado en una de las ciudades más cosmopolitas y abiertas del mundo. Una reinvención que le hace bien no solo a Alemania, sino que a todo el mundo.

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