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Publicado el 06 de junio, 2019

Comiéndome el mundo, la columna de Pipe Sánchez: La otra cara de Ámsterdam

Autor:

Pipe Sanchez

Estuve una semana en la capital de los Países Bajos, donde hay muchas actividades por hacer aquí y en sus alrededores. Les cuento sobre los mejores panoramas y paseos, también el dato de las mejores papas fritas de la ciudad.

Autor:

Pipe Sanchez

Hoy cumplo siete días en Ámsterdam y no me quiero ir. Conversando con amigos llegamos a la conclusión de que es imposible visitarla sin pensar que es la ciudad perfecta para vivir. ¡Es mágica! Y habiendo tanto que hablar sobre ella, me gustaría comentarles algunos puntos que me encantaron en este destino del viaje que planifiqué junto a Grupo Security.

De partida, sus pueblitos alrededor de la capital. Zaanse Schans es el lugar donde la historia cobra vida gracias a sus imponentes molinos, sus trabajos artesanales y su museo, que cuenta la historia de desarrollo del país y el origen de su propia revolución industrial. Muy cerca pueden visitar Edam, donde les recomiendo ir a una granja de quesos para ver el proceso productivo y también comer el queso que le da el nombre al lugar. ¿Quieren más? Marken y sus casas de pescadores, uno de los pueblos más lindos que conozco.

Pero en el centro de Ámsterdam también hay mucho que hacer. Si llueve, vayan al museo MoCo donde podrán ver una exclusiva exposición de Banksy (hasta septiembre 2019) y otros artistas callejeros y relacionados al pop-art. Si hay sol, tomen un paseo en bote por los canales y el río Amstel. ¡Dato! Elijan el bote pequeño donde ustedes mismos son los capitanes. Así aprovecharán mejor el paseo, es más íntimo, con mejor vista, y con el ambiente perfecto para llevarte una botella de vino y un baguette fresquito junto a distintos quesos y jamones. ¡Es el mejor panorama! Y aprovechando los rayos del sol, dense una vuelta por el Vondelpark. Ahí pueden arrendar una bicicleta, ver obras de teatro al aire libre gratuitas, y comerse un pie de manzana con crema en el restaurante Melkhuis que tiene una terraza increíble rodeada de lagunas con patos.

Hablando de comida, quisiera reivindicar la gastronomía holandesa, ¡porque pucha que tiene mala fama! Pero la verdad es que si sabes qué pedir, te vas a llevar una buena sorpresa.

De partida, Ámsterdam me sirvió para pasar las penas que sufrí en Bélgica al no encontrar buenas papas fritas. Aquí sí las hay, y lo curioso es que uno de los mejores lugares para pedirlas lleva de nombre a un ícono de Bruselas: Manneken Pis. Ahí probarás papas holandesas con doble proceso de fritura y con más de 20 salsas, donde la «joppie» es la reina.

¿Algo dulce? Van Stapele es el lugar para pasar el antojo. Probablemente haya fila, pero créanme que vale la pena. Sólo venden un producto, y es una galleta de chocolate tipo brownie, rellena de una crema de chocolate blanco, con una salsa de chocolate de leche. Siempre están recién salidas del horno y son una delicia.

¿Quieres probar algo local? En cualquier bar o restaurante podrás pedir de picoteo las «bitterballen». Son unas pelotitas fritas, rellenas de carne en su caldo, mantequilla, harina y especias. La gracia es que son ultra crocantes por fuera, y adentro es una explosión cremosa muy rica.

¿Y para la sed? Les cuento que el gin evolucionó desde el alcohol holandés llamado «jenever». Así que si les gusta el primero, es su deber rendirle homenaje pidiendo un shot del segundo. El ritual dice que se sirve hasta arriba, por lo que el primer trago es inclinándose hacia la mesa y sin tocar el vaso con las manos.

Los invito a que vivan estas experiencias para que, como yo, se encandilen con lo increíble que es Ámsterdam.

Manneken Pis. Damrak 41, 1012 LK Ámsterdam Países Bajos. mannekenpis.nl

Van Stapele Koekmakerij. Heisteeg 4, 1012 WC Ámsterdam, Países Bajos vanstapele.com