Gastronomía es presentado por:
Publicado el 30 de mayo, 2019

Comer en altamar

Autor:

Rodrigo Martínez

Orientado al ciudadano europeo medio, la línea Costa tiene el acento puesto en la experiencia gastronómica. Aquí encontramos sabores regionales y hasta una lechería en altamar.

Autor:

Rodrigo Martínez

Quienes hayan tenido la suerte de conocer otras empresas de cruceros como Celebrity o Norwegian encontrarán algunos ripios en la línea de cruceros Costa: el servicio a la habitación, los espacios que no cuentan con impresionantes bulevares ni tiendas de lujo o atracciones para los niños nivel Disney o Dreamworks. El rango de los pasajeros de la línea de cruceros Costa es el ciudadano medio europeo, pero la línea tiene el acento puesto en la experiencia gastronómica. También hay que mencionar el confuso incidente que en 2012 demostró que el mar Tirreno no es tan tranquilo como se puede pensar, cuando el viernes 13 de enero de ese año uno de los cruceros de la compañía encalló y se hundió parcialmente. Algo que arruina cualquier velada, por sabrosa que parezca.

En nuestro caso, el periplo incorporó parte del Mediterráneo y el mar Tirreno. El barco, con 13 puentes, donde operan más de 1.200 tripulantes y tiene una capacidad de cerca de 5.000 huéspedes. Estos volúmenes requieren de enormes cantidades de comida y tantas almas reunidas justificaban la insistencia majadera por atender los operativos de seguridad.

Sobrevivir al buffet. Tantos siglos de cultura gastronómica, pasos por refinamiento, etiqueta y modales para llegar a la barbarie del buffet de libre servicio. Hay gente que no sabe qué hacer con tanta comida a disposición. Tienta probarlo todo. Es muy peligroso también probarlo todo. Lo que nos ha sorprendido en esta experiencia es el perfil “casero” de la oferta de libre demanda. Muchos guisos, pasta fresca, pescados ahumados, variedad de quesos y “sobrios” planes con libre disposición de bebestibles (imaginen eso con otros actores) durante las horas de la comida.

Durante la cenas, en tanto, el restaurante Fiorentino no da abasto en sus dos turnos de 18.30 y de 21.00 horas. De algunos platillos degustados, recomiendo Tartar de salmón marinado con palta, salsa de gambas y mayo de especias. Otro destacado: Espuma de mortadela en pan brioche y pistacho con glaseado de parmesano. Una opción vegetariana: Flan de calabaza con salsa de mostaza, setas estofadas. Aceite de perejil y cracker de sésamo, además de un Bom Bom de pato con aceite taggiasche, crema de Taleggio (D.O.P.) y apio nabo crujiente, formaron parte de la noche donde el chef Bruno Barbieri, proveniente de Emilia Romagna, instancia en que el cocinero italiano con mayor número de estrellas Michelin muestra algunos de los platillos más emblemáticos de su carrera.

Una curiosidad a bordo. Una mini lechería donde se fabrican los quesos al estilo de la Campania. Mozzarella, burratas, mozzarella de búfala, scamorza y otras especialidades italianas que van a una pizza o a una perfecta Caprese, algo de lo que muy pocas líneas de cruceros se pueden ufanar.

En la tripulación y el personal de servicio hay también una moral de la empresa, desenfadada, festiva, alegre. En instancias como las masivas ventas on line, estas efemérides comerciales pueden ser una buena alternativa si está planificando vacaciones. Teniendo en cuenta algunos descuentos que se encuentran con la ventaja de la anticipación, si cuenta que un viaje en crucero incluye alojamiento, traslados y una agradable experiencia gastronómica, el paquete se le puede revelar como tentador y hasta conveniente.

Costa Cruceros. Precio de referencia: US$ 1.000 por persona en camarote de 23 m3 con balcón. www.costacruceros.es