Hay algo allá afuera es presentado por:
Publicado el 30 de abril, 2020

Coleccionismo

Arquitecto y coleccionista de arte contemporáneo Gabriel Carvajal

Una colección no se forma bajo un acto premeditado. Nace de gustos compartidos por ciertas corrientes y movimientos artísticos a manera de hobby. Con el correr del tiempo se va formando un cuerpo de obras que tienen una visión particular de alguien y, casi por magia, se va construyendo un relato, una historia, que tiene que ver tanto con el tramo histórico que cubren esas obras adquiridas y, por qué no, de la personalidad de el coleccionista, a riesgo de quedar al desnudo frente a un muy probable espectador suspicaz.

Gabriel Carvajal Arquitecto y coleccionista de arte contemporáneo

¿Que es el arte? Da para tanto, pero podría decirse de manera fácil, para efectos de esta nota, en dos palabras, que es el mejor “alimento del alma”.

¿Que es un coleccionista? ¿Un ser egoísta al que le interesa tener para sí los objetos de su deseo? ¿Podría decirse que es un individuo que nace con ciertas características adheridas a su ADN -y tal vez a su formación- que lo impulsan a querer “poseer” los trofeos? ¿Es inseguridad? ¿Es sentir poder frente a otros? ¿Es solo una actividad ligada a la inversión y a lo económico? ¿Es el deseo de trascender por medio del arte, dejando un legado a la sociedad? Pienso que podría haber algo de todo lo anterior y quizás de cuántas otras percepciones colectivas detrás, pero básicamente creo que lo que a algunos nos lleva a coleccionar es el placer que nos produce convivir, en el caso de las artes plásticas, con una obra, saber que es de nuestra posesión, ¡que está ahí! en un apagar y prender de luces. Y es ahí donde se hace mas nítida esta variante de egoísmo intrínseco, ¡la posesión! Es tanto el goce, que uno necesita tener el objeto cerca, y no solo eso, tener la certeza que es propio. Pero la vida nos asigna un tiempo determinado de permanencia en el planeta y sabemos finalmente que solo somos custodios, apenas por un lapsus, de nuestras posesiones. De pronto, aparece la inquietud de querer saber el futuro de este acopio y la necesidad de programar a mediano/largo plazo el destino de este legado forjado bajo un ojo y gusto propios…

Volviendo al origen, claramente una colección no se forma bajo un acto premeditado. Al menos en el caso de Colección Ca.Sa, de la cual soy fundador junto a Ramón Sauma. De ahí el nombre Ca.Sa, de la fusión de las primeras dos letras de los apellidos de ambos, Ca y Sa… y que además en ese minuto nos pareció que encerraba conceptos importantes para nosotros, lo familiar, lo cotidiano, lo cálido que la palabra CASA encierra; así se nos hacía mas cercana la idea de compartir de una manera mas amigable algo que podía ser lejano para algunas personas. El uso del ejemplo es para ilustrar el inicio de esta colección en particular. Nace de gustos compartidos por ciertas corrientes y movimientos artísticos a manera de hobby. Con el correr del tiempo se va formando un cuerpo de obras que tienen una visión particular de alguien y, casi por magia, se va construyendo un relato, una historia, que tiene que ver tanto con el tramo histórico que cubren esas obras adquiridas, como con el desarrollo del arte de una región -en este caso de Chile y América Latina- y, por qué no, de la personalidad de el, o en este caso, los coleccionistas, a riesgo de quedar al desnudo frente a un muy probable espectador suspicaz. Porque cuando se adquiere, es desde las tripas, desde la emoción, desde la conexión, descubriendo, interpretando el mensaje que traspasa como un láser a través de la obra, desde el espíritu del artista al del espectador. Hay ahí, en ese análisis de la lectura de la colección, un doble acto condicionado de voyerismo y a la vez de exposición, más cuando los montajes hechos hasta ahora han sido también bajo nuestra propia perspectiva y análisis, articulando relaciones y diálogos entre las obras, originando una intención, que muchas veces fue percibida y bien recibida por el aguzado ojo de más de algún visitante.

Retomando el punto de la proyección, una vez que se tiene conciencia de poseer una colección -en este caso en particular, de arte contemporáneo- que tiene relevancia, a juicio de más de alguien, aparece la inquietud por el futuro de ella. Una vez establecido como tal este cuerpo, llega un minuto en que empieza a tener cierta autonomía, y aparece inevitablemente un curioso sentimiento de desprendimiento, que viene aparejado con distintas emociones y motivaciones: por un lado, querer compartir lo que se ha formado, abrir a un público interesado este relato, este paréntesis que representan las obras en cuestión; también aparece el afán de educar, en el sentido de acercar a la gente a un tema que muchas veces parece lejano, solo por temor, cuando de lo que se trata es solo de abrir los poros, permitir que aflore la sensibilidad y dejar penetrar este alimento al cuerpo, al alma. Es también, devolver la mano a los artistas, que casi siempre tienen un trato preferencial con el coleccionista, en el sentido que se establece una estrecho vínculo entre ambos, al querer conocer su trayectoria, pensamientos, propósitos y proyecciones como artista y como persona, promoviendo su trabajo, versus el interés del artista por ser parte de la colección. Lo mismo pasa con las galerías de arte, que son la vitrina de los artistas (tema para otra nota). Hay acá, a mi juicio, una responsabilidad de parte del coleccionista que consiste en esta devolución, en asumir que uno fue privilegiado en distintos aspectos para poder formar el legado y es bueno y muy gratificante poder compartir, difundir y asegurar, en la medida que se pueda, su permanencia en el tiempo.

Para cerrar, colecciones en Chile hay, no muchas, pero de calidad. Unas más grandes, más ambiciosas y otras menos, hay más pequeñas y acotadas, quizás en su temática, pero no por eso menos interesantes, al contrario, hay ahí un trabajo de búsqueda e investigación mas profunda. Esta variedad tiene que ver con las motivaciones de origen mencionadas al principio de esta nota. Solo por nombrar algunas que han tenido más visibilidad pública, está la de Juan Yarur, que expuso una buena parte de su acervo en el MAC Parque Forestal (Museo de Arte Contemporáneo) hace un par de años. También la de Pedro Montes, que exhibió parte de su colección en el centro cultural El Tranque hace un tiempo. Claudio Engel, que este año llevó parte de su colección a Madrid en el marco de ARCO, feria de arte contemporáneo que se realiza todos los años en esa ciudad. Algo mas encriptada está la colección Solari del Sol, que expone en forma mas privada aún…

Hoy día en el centro cultural El Tranque está “colgada” la muestra denominada “Archipresente” de Colección Ca.Sa, que se inauguraba el 25/03 y que debió ser postergada por la pandemia. Puede, por ahora, ser visitada virtualmente aquí.

Hasta la próxima, en que trataremos el rol de las galerías de arte …

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