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Publicado el 11 de abril, 2019

Chadwick 2017 obtiene 100 puntos por segunda vez en su historia

Autor:

Rodrigo Martínez

En su última visita a Chile, y tras haber catado más de 1.200 vinos chilenos, el crítico de vinos más influyente del mundo, James Suckling, alabó vinos “maduros y poderosos, pero increíblemente bien estructurados con taninos firmes como columna vertebral”.

Autor:

Rodrigo Martínez

Vinos de clase mundial son los que está produciendo Chile. Y viñedos Chadwick se repite el platillo de la condecoración y el puntaje perfecto que le otorgó quien es en la actualidad el crítico de vinos más influyente del mundo: James Suckling. Por su formación de periodista (fue el editor de Wine Spectator por 20 años) se le atribuye más objetividad a la hora de catar vinos. Tanto él como otros expertos trabajan con equipos de comisionados por zonas que permiten recorrer el mundo con paladares ajenos.

Chadwick 2017 obtuvo 100 puntos. La consolidación de un trabajo que lleva décadas y que confirma que el panorama vitivinícola en calidad y valor está más atractivo que nunca. ¿Nos tendremos que acostumbrar a la perfección? Fue precisamente este empeño y convicción lo que nos reveló el camino para lograr erradicar esa incómoda etiqueta de que los vinos chilenos eran en el contexto mundial apenas un buen ejemplo de caldos con una buena relación precio-calidad y nada más.

En su última visita a Chile, y tras haber catado más de 1.200 vinos chilenos, Suckling alabó vinos “maduros y poderosos, pero increíblemente bien estructurados con taninos firmes como columna vertebral”. Además de Viñedo Chadwick Cabernet Sauvignon, cosecha 2017, otra nota máxima la obtuvo Almaviva 2017. Ojo con esa añada.

Pero este trabajo no es fortuito, sobre todo en el caso de Chadwick. “Durante los últimos 19 años la calidad de Viñedo Chadwick ha sido reconocida constantemente por los principales críticos de todo el mundo, demostrando su lugar como un vino de clase mundial”, comentó el presidente del viñedo que lleva su apellido y que lleva décadas convencido de que el terruño y un trabajo enológico de excepción nos permite competir a la par de los vinos superlativos del Planeta Vino.

Esta noticia es algo que debería celebrar toda la industria, independiente del estilo de vinos que logra el concepto “perfecto” dentro del ránking de Suckling. Desde la histórica Cata de Berlín (2004) nunca antes habíamos refrendado el potencial de los vinos chilenos en un enfrentamiento con titanes franceses, súper toscanos o vinos del Viejo Continente en un “combate” de tú a tú. Este doblete confirma que hay un camino, que se puede, que están las condiciones, que nuestros vinos pueden llegar a la cima.