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Publicado el 05 de abril, 2018

Bosco Sodi en el MAVI: El valor de lo natural e imperfecto

Autor:

Pía Orellana

Hasta el 6 de mayo es posible ver la exposición “Del Fuego” en el Museo de Artes Visuales (MAVI), en la cual el artista mexicano montó una gran instalación de rocas volcánicas y una pintura de escala monumental, además del registro de una instalación realizada el 2016 en Manhattan. Su trabajo está guiado por la filosofía Wabi-Sabi, un pensamiento estético japonés que prioriza la autenticidad de la naturaleza y acoge la imperfección.
Autor:

Pía Orellana

El artista mexicano Bosco Sodi expone por primera vez en Chile y lo hace ocupando cuatro salas del Museo de Artes Visuales (MAVI). En ellas montó una gran instalación de rocas volcánicas y una pintura de escala monumental, además del registro de una instalación realizada el 2016 en Manhattan.         

Guiado por la filosofía Wabi-Sabi, un pensamiento estético japonés que prioriza la autenticidad de la naturaleza y acoge la imperfección, Bosco Sodi emplea materiales rudos y crudos, que a menudo son elementos constitutivos de la naturaleza. Con esto, busca evocar emociones profundas respecto de la creación estética y extender el sentido de la consciencia y la aceptación de la impermanencia. La concepción de las salas del MAVI, en este caso, es reminiscente del jardín japonés Karesansui, cuya característica principal es que se encuentra poblado de esculturas pétreas. Las obras dispuestas en este espacio son extractos del mundo natural alterado y productos de un proceso altamente físico e intentan revelar la belleza a través de sus procesos creativos.

Sodi trae a escena algunas de las formaciones geológicas más antiguas de la tierra y materiales preciosos de antaño, que han sido extraídos de magma volcánico seco del volcán Cerobuco en México y aglutinados por esmalte cerámico de color rojo o dorado. Cada roca ha sido seleccionada por el artista por sus propiedades formales, y sus superficies han sido esmaltadas y luego quemadas con fuego a altas temperaturas por tres días consecutivos. Alterando la textura de la superficie de estas rocas y desplazándolas a un museo, Sodi reflexiona acerca de la percepción humana del valor y la antigüedad, y genera una incongruencia en cada pieza: entre emplazamiento y origen, exterior e interior.

Las pinturas monumentales, por otra parte, son hechas a mano y dispuestas de forma horizontal al suelo. Esto responde al interés de Sodi por mantenerse físicamente próximo a la mezcla, producción y aplicación de los materiales, llevándolo a usar sus manos para crear “pinturas-objeto” de corte tridimensional. Otra parte esencial de la manufactura es el medioambiente y el clima, junto con los pigmentos pictóricos. Del mismo modo en que la energía de Sodi reside permanentemente en sus pinturas, el calor del sol las completa, forma grietas y fisuras en el proceso de secado, otorgando la impresión visual de un paisaje natural sublime.

La última sala exhibe piezas de registro del muro que instaló Sodi en el Washington Square Park en septiembre del 2016; un video, fotografías y un ladrillo. En aquella ocasión, el artista construyó un muro de mil seiscientos ladrillos de greda únicos hechos por artesanos locales de Oaxaca y él lo instaló en medio de una plaza de Manhattan. La instalación duró el transcurso de un día, ya que la audiencia derrumbó la obra ante la invitación de Sodi de remover los ladrillos y llevárselos a sus casas. El artista se desprendió del control de la obra reafirmando su preferencia por lo orgánico e impermanente, pero también poniendo en evidencia un punto creativo de importante trascendencia política en el mundo actual: que todo obstáculo puede ser derrumbado por la fuerza colectiva.

Para ver un video de la exposición explicada por el artista y el curador de la muestra, pinche aquí.

“Del fuego: ni tanto que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre”, Hasta el 6 de mayo en el (MAVI), José Victorino Lastarria 307, Plaza Mulato Gil de Castro, Santiago (ver mapa). Tel. 2664 9337. www.mavi.cl Entrada: $1.000.