Tragos es presentado por:
Publicado el 19 de julio, 2018

Bar La Providencia

Autor:

Rodrigo Martínez

La barra asume el protagonismo con una coctelería equilibrada y una vocación pop. La cocina, sabrosa, casual y con animo colectivo, para compartir.
Autor:

Rodrigo Martínez

Pareciera que hubiera estado allí toda la vida, con los candelabros, la luz tenue y un animado ambiente. A días de su apertura, este restaurante con alma de bar ya está dando qué hablar. Vimos hamburguesas de vocación vertical y un cuchillo que las atraviesa viajar de la cocina a alguna de la veintena de puestos que tiene el salón contiguo a la barra. La cocina, sabrosa, casual y con animo colectivo, para compartir; directa, sencilla, con vocación noctámbula y un golpe al paladar a cargo de Rómulo Rodríguez (@PuroFlavor), quien es el responsable de preparaciones como tuétano, donde los huesos vienen acompañados de un característico chimichurri, o una crujiente malaya de cerdo. Entre las opciones para compartir están los choritos al vino blanco y toques de queso azul. Hay opciones más frescas como ostras, y otras más golosas como unas papas fritas trufadas. Si busca sándwiches, decántese por opciones como La Puro Flavor, con porkbelly cocinado a baja temperatura, cebollín, aceite de sésamo, kimchi casero y pan brioche artesanal.

La barra asume el protagonismo con una coctelería equilibrada y una vocación pop. Muestras de sus cócteles de autor a cargo de Ignacio González (@igonzalezbar) son Sacrificio Azteca, un cóctel picante (nunca tanto) con tequila, licor de maracuyá y licor de naranja ($4.900). Además del icónico Berrie tu Madre, con tequila macerado, confitura de berries de la casa servido en un glassware con forma de calavera ($5.500), o el más delicado cóctel La Pau, que combina vodka con limón y licor de violeta. Además, La Hora del té con gin macerado en té Earl Grey, endulzado con una confitura casera de piña, cocteleada con jugo de pomelo y perfume de romero, en el que el destilado adquiere los taninos y la sensación perfumada en cada sorbo.

Sólo hay que esperar que su propuesta se vuelva más dinámica y se ajusten algunos ripios del timming. Un dato es atreverse a colonizar los taburetes aledaños a la barra, más que como sala de espera, como un espacio definitivo. Desde aquí hay absoluto dominio del trabajo y los procesos del bartender y, de paso, uno se asegura un despacho más expedito de los pedidos, sobre todo los líquidos.

La Providencia. Av. Francisco Bilbao 944, Providencia (ver mapa). Abierto de martes a sábado desde las 19.00 horas. @barlaprovidencia