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Publicado el 23 de agosto, 2018

200 años de la Alameda: Tres hitos para saborear

Autor:

Rodrigo Martínez

Rescatamos la tradición de un café centenario, el comedor de un hotel, y un parador que es pionero del boom sanguchero de todo un país: Confitería Torres, Bristol y Fuente Alemana.

Autor:

Rodrigo Martínez

En julio de este año la principal arteria capitalina llegó a su bicentenario. Son cerca de ocho kilómetros de historia, con contrastes, mudas, escenario de sucesos políticos, movimientos sociales, celebraciones. Hito, eje y columna vertebral de un “Santiago que se fue” -como diría Oreste Plath-, pero que sigue vivo.

 

La Alameda de las Delicias pretendía ser un paseo recreativo, cerca del brazo del Mapocho llamado La Cañada, una suerte de Champs Elysées al estilo chilensis, criollo. Ha sido testigo de nuestra historia ciudadana. Conecta hitos geográficos y arquitectónicos de la ciudad. El cerro Santa Lucía, la Iglesia de San Francisco, La Moneda, las Universidades de Chile y Católica, Estación Central, el Club de la Unión, la Biblioteca Nacional, antiguos palacios familiares, la torre Entel, entre otros. En su extremo poniente es pródiga en una oferta de shoperías y acoge también la inmigración más lejana, con almacenes chinos y orientales que le dan otro sabor a estos barrios.

 

En esta ocasión recatamos la tradición de un café centenario como la Confitería Torres, lugar lleno de historia que trenza política y gastronomía, como hace nuestro amigo Mecha Corta. Aquí se inventó el Barros Luco en honor al cliente y también Presidente homónimo, y el sándwich Piñera, de menos pátina, pero que sigue en carta. Además, en el comedor del hotel Plaza San Francisco se mantiene casi inmóvil su decoración y una propuesta comestible desde su restaurante principal: Bristol. No se confunda con el nombre. Esto es cocina chilena que combina sazón y elegancia. Y para finalizar el recorrido, un paso ineludible por una barra que circunda planchas humeantes y un batallón de maternales manos que despachan lomitos, chacareros, completos y el famoso Rumano. Toda una institución es la Fuente Alemana, un parador pionero del boom sanguchero de todo un país. 

 

La centenaria Confitería Torres

Centenario establecimiento (desde 1879), con pátina, tradición e historia. De su patrimonio comestible rescatamos el famoso Arroz Chilote de Misiá María (en la foto). No por nada éste era el plato favorito de Raúl Ruiz y deleita el paladar de artistas como Samy Benmayor y de gente de a pie, como quien escribe estas líneas. Es un poderoso arroz caldoso con piures y aliños sureños, como reza su carta. Se presenta en un plato de sopa y evidencia sabores muy definidos donde el protagónico marisco se combina con arroz y un sofrito de zanahoria, cilantro, orégano, merkén, ajo, pimentones, cebolla y arvejitas, entre otros. Sabores exuberantes que encuentran un contrapunto y descanso en la simpleza de una papa hervida de acompañamiento. Plato potente y único, también es todo un emblema de este recinto. Tanto así como el Barros Luco, quizás el único sándwich nacional que cuenta con una suerte de génesis algo más prístina. Lleva el nombre del presidente (1910-1915). La receta es simple (proteína+grasa cubierta de carbohidratos) y simplemente infalible.

Confitería Torres. Alameda 1570, Santiago (ver mapa). Teléfono. 2688 0751. De lunes a sábado, horario continuado.

 

El sabor chileno en Bristol

Axel Manríquez ha desarrollado acá todo un catálogo de ingredientes y sabores que huelen y saben a nuestro país, pero en formato fine-dine. Trabaja con acierto los productos, condimentos e insumos que son verdaderas joyas culinarias de nuestra tierra. La sazón de nuestras recetas de toda la vida llevadas a la mesa de mantel largo. Esta temporada tuvimos la suerte de probar un sobrecogedor Ajiaco. Platillo nacido del ingenio y de la buena, sana y austera costumbre de no desperdiciar la comida. En este caso, un caldo profundo, poderoso, con el añadido preciso de un huevo pochado. Además, se mantienen delicias como el Chuletón de chancho asado al horno con salsa de porotos con rienda. Del mar, además de su entrada Mixtura de mariscos del Pacífico con cremoso de picorocos, acompañada de palta y salsa verde, destacan  la Cabrilla a la plancha con alga pelillo frita sobre arroz caldúo de camarones y choritos en un caldo de mariscos. Vale la pena visitarlo y reencontrarse con estos sabores nacionales.

Bristol. Alameda 816, Santiago (ver mapa). Teléfono. 2639 3832. De lunes a domingo de 13.00 a 15.30 y de 19.30 a 23.00 horas.

 

La Fuente Alemana y el peso de su tradición

A pasos de Plaza Baquedano, un clásico por todos sus flancos. No más de una cincuentena de taburetes rodean planchas humeantes que chirrían al contacto con lomitos de cerdo, y churrascos que preparan manos femeninas y de cariñosa y hasta maternal interacción con los comensales. Esta es la casa matriz de un verdadero emblema de nuestra cultura entre panes. Un Chacarero, un Lomito completo (con chucrut) o al estilo palta-mayo (en la foto) merecen más que un reconocimiento. Pero si quiere probar algo que no encontrará en ningún otro lugar del mundo, está su famoso Rumano, una fricandela estilo hamburguesa antes de la moda burger. Es una alianza de carnes de vacuno, cerdo, algo de cordero (la receta es secreta, dicen) y mucho, mucho ajo. Se recomienda consumir cuando no hay reuniones ni contacto humano próximo en mente. Aunque han cedido a la tentación de multiplicarse con sucursales (la clonación ha sido casi perfecta), no hay nada más evocativo que sentarse en los taburetes siempre concurridos de su local original.

Fuente Alemana. Alameda 58, Santiago (ver mapa). Teléfono: 2639 3231. De lunes a sábados de 11.00 a 22.45 horas.

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