Esta semana el Presidente se encontraba de visita en la otra macrozona, la norte. En su último día en Arica realizó el primer Consejo Nacional de Seguridad Pública de este año, donde presentó una serie de medidas que apuntan al control de la delincuencia y el crimen. Más allá de los anuncios, llama la atención el lugar. En esa ciudad ha aumentado los homicidios de manera importante; la semana pasada sumaban 26, 10 más que lo registrado en todo el 2021. La región de Arica y Parinacota es sólo superada por la de Tarapacá, que lleva la delantera en cuanto a la cantidad de asesinatos por cada 100.000 habitantes. 

Para qué vamos a hablar de los carteles del crimen organizado que ya llegaron a Chile; se ha dicho bastante al respecto, pero lo que falta por comentar es cómo ese contexto de inseguridad en el norte podría ser la entrada para otros grupos criminales. Por ejemplo, los brasileros del Primen Comando de la Capital (PCC) y Comando Vermelho ya operan en Argentina, Bolivia y Perú, o sea, en todos nuestros vecinos. ¿Quién dice que no podrían estar mirando a Chile como su siguiente paso? Nacieron del sistema penitenciario, su negocio es la droga y no se limitan al entorno nacional. 

La situación preocupa, sí. Nuestras vulnerabilidades institucionales son lo suficientemente atractivas como para que otros quieran seguir los pasos de los mexicanos y venezolanos que llegaron a Chile. Por eso, es momento de ocuparse y en eso estamos atrasados.

33 medidas para el “fortalecimiento institucional y la gobernanza en materia de seguridad pública, la prevención del delito, (…) persecución del crimen organizado, control de armas y recuperación de espacios públicos”, informaba el gobierno en su página web sobre la reunión del consejo. La ministra del Interior hablaba de la construcción de un diagnóstico junto a autoridades locales. ¿Por qué no hicieron el diagnóstico entre diciembre y marzo para llegar al gobierno con propuestas concretas?, es lo que me pregunto yo. Hubiesen ganado tiempo y una vez instalados podrían haber presentado la actualización del Plan Nacional de Prevención del Delito en vez de sólo anunciarla a más de tres meses de haber asumido. 

Tiempo. Eso tan valioso y escaso a la vez es justamente lo que se necesita para desarrollar una respuesta contundente frente al crimen. Ya no nos queda; las organizaciones criminales llegaron, se instalaron y los delincuentes chilenos rápidamente están aprendiendo de ellas.

Un aspecto anunciado por el Presidente en Arica, y que vale la pena destacar, es el de la recuperación de los espacios públicos. Cuando se mira el crimen se suele pensar en la fuerza como una manera de responder a él, pero existen medidas que no tienen que ver con ella y que son fundamentales para que sus resultados se mantengan, y esas son las que tienen que ver con los espacios públicos. Mantenerlos limpios, ordenados y con los servicios que la comunidad necesita en buen estado es un paso importante para evitar que el crimen se apodere de nuestro territorio. 

Así pues, el diagnóstico está hecho, las medidas propuestas, ahora, solo hay que ponerlas en acción y recuperar el tiempo perdido. 

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