Columnas de opinión es presentado por:
Publicado el 15 de febrero, 2019

Patricio Navia: Un show sin público

Sociólogo, cientista político, académico UDP Patricio Navia

Cuando el verano empieza a despedirse y los chilenos comienzan a preocuparse de los gastos de marzo, muchos políticos extemporáneamente están aprovechando la lenta agenda política del verano para lanzar sus sombreros al ring de la campaña presidencial de 2021. Si bien tienen todo el derecho de hacerlo, esa estrategia no es conducente a optimizar sus aspiraciones presidenciales.

Patricio Navia Sociólogo, cientista político, académico UDP
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

El evidente interés en lanzar sus candidaturas que ya muestran varios de los interesados en competir en la contienda presidencial de 2021 contrasta con el poco interés que tiene la opinión pública en la carrera que se iniciará en dos años. Como artistas que quieren empezar el show antes de que el público llene las butacas de la sala de conciertos, los aspirantes a presidenciables están perdiendo su tiempo y también su energía.

A menos que Michelle Bachelet decida sorpresivamente volver a presentarse como candidata, la elección de 2021 será la primera contienda desde 2005 sin un expresidente entre los candidatos. Como éstos siempre gozan de mayor reconocimiento de nombre, la elección de 2021 parece perfilarse como la más competitiva y abierta en 16 años. Eso ha destapado el apetitito de muchos políticos, de todos los colores y edades, que aspiran legítimamente a llegar a la primera magistratura.

Como suele ocurrir en muchos países, los candidatos perdedores de la última elección gozan de algo de reconocimiento de nombre. No sorprende que hoy Beatriz Sánchez y José Antonio Kast lideren las encuestas de intención de voto (aunque sí que Alejandro Guillier no aparezca entre los más nombrados cuando se hace la pregunta abierta sobre quién cree usted o quién le gustaría que fuera presidente). Pero esas encuestas dicen mucho más sobre la memoria de quienes aparecieron como ganadores parciales en la elección más reciente, que sobre una intención de voto firme y comprometida hacia 2021.

Guardando las proporciones, preguntar a comienzos de 2019 sobre quiénes son los candidatos en carrera para la contienda presidencial de fines de 2021 es como preguntar en abril sobre qué artistas debieran ser invitados al Festival de Viña del Mar. La gente piensa más en el Festival que recién pasó que en quiénes serán los artistas más vigentes y atractivos en el siguiente verano. De ahí que el nerviosismo y apuro que muestran algunos aspirantes a presidenciables parece no solo desmedido, sino que además es contraproducente.

Que un político, aduciendo falsa modestia, declare que “está disponible” para ser candidato equivale a que un pretendiente le diga a su novia que “está disponible” para casarse con ella. Da a entender que le hace un favor y busca convertirse en un salvador, no ganarse el corazón de su pretendida.

Es perfectamente legítimo que un político aspire a ser Presidente de la República. Todo actor sueña con ganar un Oscar, todo economista con el Nobel y todo futbolista quiere ser campeón mundial. La coronación lógica de una carrera política es la presidencia. Pero los sueños y urgencias de los políticos no son los mismos que los de la gente. La mayoría de los chilenos dedica mucho menos tiempo y atención a pensar sobre la contienda de 2021 que los políticos. De ahí que resulta poco productivo para un político anunciar su intención o disposición a ser candidato cuando hay muy poca gente escuchando o interesada en saberlo. Mucho mejor para sus legítimas aspiraciones presidenciales es que defienda banderas que importan a las personas y aparezca preocupado de avanzar esas causas. La candidatura presidencial se construye sobre la percepción de que los políticos ayudan a las personas y solucionan sus problemas, no sobre la declaración de intención de ser candidato. Mucho menos útil, por cierto, es que un político, aduciendo falsa modestia, declare que “está disponible” para ser candidato. Eso equivale a que un pretendiente le diga a su novia que él “está disponible” para casarse con ella. Al dar a entender que le hace un favor a la novia, el pretendiente busca convertirse en un salvador, no aspira a ganarse el corazón de su pretendida.

Tiene mucho más sentido que, en los dos años que restan antes de que empiece la temporada electoral de 2021, los aspirantes a presidenciables logren posicionarse como defensores efectivos de los intereses de las personas y líderes cercanos a los problemas y sueños de la gente.

Cuando el verano empieza a despedirse y los chilenos comienzan a preocuparse de los gastos de marzo, muchos políticos extemporáneamente están aprovechando la lenta agenda política del verano para lanzar sus sombreros al ring de la campaña presidencial de 2021. Si bien tienen todo el derecho de hacerlo, esa estrategia no es conducente a optimizar sus aspiraciones presidenciales. Tiene mucho más sentido que, en los dos años que restan antes de que empiece la temporada electoral de 2021, los aspirantes a presidenciables logren posicionarse como defensores efectivos de los intereses de las personas y líderes cercanos a los problemas y sueños de la gente, de tal forma que cuando los chilenos comiencen a prestarle atención a la próxima campaña presidencial —cuando la gente comience a llegar al estadio y llenar las butacas para el concierto de candidaturas— ellos ya tengan una ventaja sobre sus rivales.

Precisamente porque, de no estar entre los candidatos Michelle Bachelet, la contienda de 2021 será la más abierta desde la de 2005, tiene mucho sentido que haya muchos aspirantes a ser candidatos. Pero apurarse en anunciar candidaturas no ayudará a optimizar sus chances de destacar entre lo que probablemente sea una larga lista de presidenciables que coparán la arena cuando se inicien las campañas al comenzar el verano de 2021.

FOTO:PABLO OVALLE ISASMENDI/ AGENCIAUNO

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más

También te puede interesar: