Aunque ya han pasado más de 10 días desde que se realizó el plebiscito de salida del proceso constituyente, el gobierno del Presidente Gabriel Boric todavía parece incapaz de despertarse del profundo golpe que le causó la aplastante victoria del Rechazo. Pero como la vida sigue su curso, el gobierno necesita ponerse de pie y hacerse cargo de los complejos desafíos que enfrenta el país. Porque la inflación sigue golpeando el bolsillo de las personas, la delincuencia sigue en aumento, el debate constitucional profundiza la incertidumbre, y los errores no forzados consumen la agenda, el Presidente Boric debe ponerse en pie y demostrar que tiene dedos para el piano

Nunca es cómodo morder el polvo de la derrota. Pero es mucho más doloroso sufrir una paliza aplastante cuando recién se está iniciando el gobierno. Después de que en diciembre de 2021 Boric lograra una cómoda victoria con el 55,9% de la votación —4,8 millones de votos— daba la impresión de que la generación de políticos del Frente Amplio había llegado para quedarse, pasando a retiro a los políticos que gobernaron Chile desde el retorno de la democracia. Con su estilo mucho más desordenado, continuamente expuesto en redes sociales y con la energía que da la juventud, el Presidente Boric parecía el líder que abría la puerta a una nueva etapa en la vida política del país.

Seis meses después, la situación es muy diferente. La aprobación del gobierno está por el piso. Hay serias dudas sobre la capacidad de Boric y del Frente Amplio de pilotear el avión en medio de la turbulencia. La apuesta del gobierno de jugársela por la opción del Apruebo en el plebiscito terminó muy mal, especialmente porque La Moneda insistió, hasta el final, en que podía dar vuelta las encuestas. Sin entender que mucha gente quería castigar al gobierno por la alta inflación y la delincuencia, el gobierno se dedicó a distribuir copias de la constitución como si fueran una píldora milagrosa que convencería a la gente a sumarse a las filas del Apruebo. 

Reconociendo su propia debilidad, Boric hizo un cambio de gabinete impensable hace solo algunas semanas. Los rostros más emblemáticos del Frente Amplio fueron remplazados por nombres ligados históricamente a los gobiernos de la Concertación/Nueva Mayoría. El intento de reemplazo generacional se vio frustrado al punto de que ahora parece que la Concertación volvió de la tumba para rescatar al autodestructivo Frente Amplio. Hasta el Partido Comunista, socio del Frente Amplio en la coalición Apruebo Dignidad, ha olido la sangre y ha buscado ganar espacios a costa de Revolución Democrática. Todos hacen leña del árbol caído, aun cuando el árbol apenas estaba empezando a crecer.

Tan mal andan las cosas que, en un incomprensible intento por resetear al gobierno, los ideólogos comunicacionales de La Moneda han empezado a hablar del segundo tiempo. Como solo van seis meses de gobierno, podemos comenzar a prepararnos para un partido de beisbol (que tiene 9 rondas) más que para uno de fútbol (que tienen primer y segundo tiempo). 

Aunque el cambio de gabinete ha representado una señal de que el gobierno quiere cambiar de rumbo y Boric dio declaraciones llamando al diálogo y asegurando que escuchó el mensaje de la gente, el capitán del barco todavía parece noqueado por la derrota. En vez de indicar claramente cuál es la hoja de ruta que quiere seguir en los próximos 42 meses de gobierno, Boric parece transitar entre la euforia de las primeras semanas de gobierno y la compungida actitud de aquel que acaba de experimentar una aplastante derrota. 

Para poder ponerse de pie y comenzar a construir un legado que le permita entregar un país mejor del que recibió, Boric debe aceptar el resultado del plebiscito y aprender lecciones de ese duro traspié electoral. De nada sirve negarlo, minimizarlo o relativizarlo. Los chilenos le mostraron tarjeta amarilla a los seis meses de iniciado el gobierno. Pero eso no quiere decir que Boric ya no tenga nada que hacer o que sea un pato cojo. 

Los buenos políticos son capaces de aprender de las derrotas y convertir los traspiés en oportunidades para aprender y corregir rumbo. El país tiene desafíos urgentes que afrontar. La gente quiere una nueva constitución y el gobierno tiene una inmejorable oportunidad para liderar el proceso. Pero para ser exitoso, Boric no puede pretender querer obtener resultados distintos repitiendo el mismo fallido proceso de una convención constitucional electa con malas reglas. 

En este fin de semana largo, el Presidente Boric debiera absorber la derrota, aprender las lecciones y resetearse para comenzar una nueva etapa como un líder moderno e innovador. Para eso, deberá abandonar los dogmas y los panfletos. Por sobre todo, deberá entender que las cosas que le funcionaron para llegar a la presidencia ya no le sirven para poder recuperarse de la derrota y convertirse en un presidente exitoso. 

*Patricio Navia es Doctor en Ciencia Política y profesor de la UDP.

Patricio Navia

Sociólogo, cientista político y académico UDP.

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