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Publicado el 12 de marzo, 2019

Patricio Navia: Las banderas del feminismo

Sociólogo, cientista político, académico UDP Patricio Navia

En vez de mimetizarse con la izquierda, el gobierno debiera demostrar que no hay mejor forma de alcanzar la igualdad de género y un país con iguales oportunidades para todos que mejorando el capitalismo. Por eso votaron los chilenos en 2017 y ese mensaje sigue siendo un mensaje ganador en el Chile de marzo de 2019.

Patricio Navia Sociólogo, cientista político, académico UDP
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El peor error que podría cometer el gobierno de Sebastián Piñera es tratar de quitarle a la izquierda las banderas que hoy enarbola. Porque los chilenos votaron en 2017 mayoritariamente por las causas que defiende la derecha, el gobierno de Chile Vamos debiera doblegar esfuerzos por cumplir sus promesas en vez intentar mimetizarse con un discurso que no le es propio. La mejor forma de demostrar que le importa la igualdad de géneros es ampliando las libertades económicas de toda la población y generando más oportunidades para los que menos tienen. Eso ayudará a la causa mucho más que cualquier marcha feminista, por más masiva que ésta haya sido.

Es imposible convencer al país que tus ideas son mejores si tú no crees en ellas. La facilidad con la que el gobierno se entusiasma con proyectos y causas ajenas genera profundas dudas sobre el nivel de compromiso que tiene con las que fueron sus prioridades de campaña. Después de que la marcha feminista convocó a cientos de miles de personas (180 mil fue la cifra oficial, pero otros hablan de 300 mil), La Moneda abandonó su posición inicial de que la huelga era innecesaria. Sorpresivamente, queriendo subirse al carro de la victoria, comenzó a repetir algunos de los mensajes más populares de la marcha. La presidenta de la UDI Jacqueline Van Ryselberghe llegó a decir que “no vamos a entregarle a la izquierda las banderas del feminismo”.

Mientras el feminismo chileno reproduce la obsesión de la izquierda por creer que todos los problemas se solucionan con la intervención del Estado, la derecha debiera aprovechar la oportunidad para promover el empoderamiento de la mujer a través de su capacidad de consumo y de su incorporación al mercado laboral.

Resulta innecesario abrazar causas solo porque éstas son populares. Además, es un esfuerzo inútil, porque la gente siempre prefiere el original a la copia. Las banderas del feminismo siempre han sido parte del discurso de la izquierda. La derecha tiene otras banderas para abordar las reivindicaciones de las mujeres que, de hecho, han sido más populares entre las mujeres que el feminismo. Por otra parte, la derecha históricamente ha logrado atraer más votos de mujeres que la izquierda; porque ésta siempre radicaliza su discurso —incluido el feminista—, las personas moderadas, a las que en principio les hacen sentido las demandas de la izquierda, se terminan alejando del extremismo de esas posiciones. Eso ha pasado siempre. Es cosa de que la derecha articule un mensaje de sentido común que avance de forma gradual y pragmática en los derechos de las mujeres y nivele la cancha de juego, para que derrote a la izquierda en la competencia por el apoyo de una mayoría de las mujeres donde realmente importa —no en las marchas, sino en las urnas.

Por lo demás, la derecha ya tiene una mejor respuesta que la izquierda para las demandas de las mujeres. La derecha cree que la mejor forma de alcanzar la igualdad y de ampliar las oportunidades es a través de políticas que privilegien el libre mercado y la competencia. Mientras el feminismo chileno reproduce la obsesión de la izquierda por creer que todos los problemas se solucionan con la intervención del Estado, la derecha debiera aprovechar la oportunidad para promover el empoderamiento de la mujer a través de su capacidad de consumo y de su incorporación al mercado laboral. No hay mayor nivelador de cancha que recibir el mismo sueldo por el mismo trabajo. Habría mucho menos discriminación contra la mujer si éstas tuvieran la misma capacidad de consumo que los hombres. No se necesita ser feminista para querer que todos los padres cumplan con su obligación de contribuir a la manutención de sus hijos.

Las chilenas quieren igualdad y oportunidades para todos, no que sus razonables y justas demandas sean radicalizadas por el feminismo militante de izquierda.

Por cierto, la vocería del mensaje de igualdad de derechos y oportunidades independientemente del sexo que promueve el gobierno debiera estar en manos de una mujer. Cuando los partidos de izquierda atacan al gobierno por no tener suficientes mujeres en cargos de poder, Chile Vamos debiera recordar que la UDI es el único de los partidos importantes en Chile hoy presidido por una mujer y que, en el Congreso, la bancada de 4 senadoras de derecha casi empata la bancada de 5 senadores de izquierda —en la Cámara, hay 13 diputadas de Chile Vamos, 13 de la ex Nueva Mayoría, 7 del Frente Amplio y 2 de otros partidos de izquierda.

Chile Vamos llegó al poder porque sus banderas fueron más populares que las banderas que enarboló la izquierda en 2017. Después de la marcha por el día internacional de la mujer el 8 de marzo, algunos en la derecha están tentados a robarle las banderas del feminismo a la izquierda. Eso sería un grave error. Las chilenas quieren igualdad y oportunidades para todos, no que sus razonables y justas demandas sean radicalizadas por el feminismo militante de izquierda. La Moneda y Chile Vamos debieran aprovechar la oportunidad que se presenta ahora para mostrar sus diferencias con las banderas de la izquierda. En vez de mimetizarse con ella, el gobierno debiera demostrar que no hay mejor forma de alcanzar la igualdad de género y un país con iguales oportunidades para todos que mejorando el capitalismo. Por eso votaron los chilenos en 2017 y ese mensaje sigue siendo un mensaje ganador en el Chile de marzo de 2019.

 

 

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