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Publicado el 30 de diciembre, 2018

María Cristina Marcet: Lecciones para los empresarios

Directora Ejecutiva de Unión Social de Empresarios, Ejecutivos y Emprendedores Cristianos María Cristina Marcet

Uno de los temas del año fue el de la libertad de conciencia; que, de todas las libertades, es una de las más importantes; que, sin ella, las demás libertades pierden su raíz y su sentido y que las personas no somos un sustituto del Estado.

María Cristina Marcet Directora Ejecutiva de Unión Social de Empresarios, Ejecutivos y Emprendedores Cristianos
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Este año que finaliza estará marcado para USEC por la celebración de sus 70 años. Y en estos 365 días aprendimos muchas cosas, como que…

Las personas tienen puestas en las empresas expectativas muy altas y no hay vuelta atrás; el camino pasa necesariamente por difundir, promover y defender el concepto profundo y trascendente de hacer empresa y su enorme contribución al bien común.

El principal desafío es que las empresas sean, además de socialmente responsables, “familiarmente responsables”; esto es, que las empresas están al servicio de las familias y no al revés. Que el gran cambio que viene para las empresas es el rol de la mujer en ellas, y que lo más probable es que los cambios más urgentes y notorios se observen en el trabajo y el rol de los hombres en el hogar, no tanto en el de las mujeres.

Las empresas deben ser solidarias, es decir, que sean parte de un esfuerzo consciente y colectivo por el bien común; el de todos y cada uno. Que sólo puedo ser feliz si los que me rodean también lo son y que nos jugamos el destino juntos, pues todos somos responsables de todos.

Nos incomoda hablar de “desigualdad” y no tendría por qué ser así. La desigualdad económica atenta contra la fraternidad, y este es un bien del que rara vez hablamos los empresarios. Vernos y tratarnos como hermanos, provenientes de un mismo origen y que compartimos un destino juntos es el antídoto para esa incomodidad y para muchas incomprensiones.

La esperanza es el motor de la vocación empresarial; mientras el optimista cree que las cosas irán mejorando, el empresario con esperanza hace las cosas porque vale la pena, aun cuando el escenario sea adverso. En fin, que un empresario pesimista es un pésimo empresario.

Hacer empresa es un modo de hacer Patria. Si, como empresarios, la mirada se estrecha y reduce sólo a la capital del país, los afectos y preocupaciones también se reducen.

Una empresa es, antes que todo, una comunidad de personas, y elegir entre personas o sociedad o medio ambiente es una falsa oposición; hacer empresa implica usar la conjunción “y”, no la “o”. Que los desafíos no se abordan separando y excluyendo, sino integrando y sumando.

La espiritualidad es una dimensión importante de las personas y, como tal, se manifiesta en su trabajo. Que se puede ser empresario y ser santo. Así, tal cual, santos sin dejar de ser hombres y mujeres de empresa, tal como lo hizo Enrique Shaw en Argentina.

Por lo mismo, cada día más las personas les exigen a las empresas que sean conscientes; que tengan un ideario. Tanto para ser cliente como para entrar a trabajar en una de ellas, las personas buscan empresas con un sentido trascendente; que vaya más allá de la rentabilidad económica.

Uno de los temas del año fue el de la libertad de conciencia; que, de todas las libertades, es una de las más importantes; que, sin ella, las demás libertades pierden su raíz y su sentido y que las personas no somos un sustituto del Estado.

Hacer empresa es un modo de hacer Patria; que, si como empresarios la mirada se estrecha y reduce sólo a la capital del país, los afectos y preocupaciones también se reducen. Nos lo dijo el Presidente de la República en nuestro aniversario: promover el desarrollo y superar la pobreza “es un imperativo moral del cual nadie ni nada nos debiera desviar”. Agregó que “la tarea no es fácil, es muy exigente, pero es una misión factible, realista y posible de cumplir”.

Tras cada una de estas valiosas lecciones hay hombres y mujeres que toman decisiones a diario en empresas y emprendimientos reales, sujetos a las mismas circunstancias y condiciones que cualquier otro empresario, ejecutivo o emprendedor, pero inspirados en una visión trascendente de la empresa. Estas experiencias, ejemplos y testimonios del 2018 enriquecen el acervo acumulado en estos 70 años desde que USEC fuera fundada por San Alberto Hurtado.

 

FOTO: SEBASTIÁN RODRÍGUEZ/AGENCIAUNO

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