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Publicado el 26 de marzo, 2019

José Antonio Kast: Cancillería: Los sospechosos de siempre

Abogado, ex diputado, fundador de Acción Republicana Jose Antonio Kast

¿Cuán infiltrada está la izquierda en el país y en las delegaciones en países extranjeros?

Jose Antonio Kast Abogado, ex diputado, fundador de Acción Republicana
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La semana pasada, la delegación de Chile en Ginebra decidió votar a favor de Venezuela. Sí, leyó bien, a favor de la resolución que presentó Venezuela en el Consejo de Derechos Humanos de dicho organismo criticando las medidas unilaterales que se usan contra los países en materia de política exterior. De esa manera, Chile se sumaba a un selecto grupo de naciones como Angola, Cuba e Irak que aprobaba la moción venezolana, y se restaba de aliados más tradicionales como Argentina, Brasil, México, Italia o el Reino Unido que prefirieron abstenerse -o, derechamente votar en contra- de una resolución que venía desde la dictadura venezolana.

¿Por qué, pasado un año de Gobierno, nos seguimos encontrando con estas sorpresas en materia de política exterior? ¿Cuán infiltrada está la izquierda en el país y en las delegaciones en países extranjeros? Ya nos pasó con el Pacto de Migraciones, donde Chile a última hora pudo enmendar el rumbo y defender los intereses nacionales que se veían severamente amenazados por la iniciativa. Luego, una serie de filtraciones sobre designaciones y nombramientos que buscaban desestabilizar al Canciller Ampuero y perjudicar su credibilidad.

Claramente, algo no está funcionando bien en Cancillería y, con el pretexto de defender el sacrosanto concepto de que la “política exterior es política de Estado”, el Gobierno ha carecido de coraje para tomar las riendas en esta materia e imponer la visión de la mayoría de chilenos que lo eligió en diciembre de 2017.

Pero ese escenario ya cambió. La ausencia de los Presidentes del Senado y de la Cámara de Diputados del almuerzo con el Presidente de Brasil junto con la velada crítica de los ex Cancilleres a la creación de Prosur son una notificación evidente de que la oposición decidió restarse de ejercer el rol de Estado y de aislarse en su propia trinchera. Por lo mismo, el Gobierno debiera acelerar la adopción de medidas de política exterior que se alineen con sus intereses y dejar de entregarle a la izquierda chilena la exclusividad en el campo de las relaciones internacionales. Por lo pronto, hay que realizar modificaciones importantes en el Cuerpo Diplomático, posicionando a embajadores de carrera, pero con un perfil menos político y que no estén comprometidos con la izquierda. Segundo, analizar la trayectoria de los funcionarios de Cancillería y ver si los funcionarios de confianza que tiene el Gobierno son realmente confiables y si no están complotando contra él mismo en muchas medidas y decisiones.

Pero junto con revisar las estructuras, hay que revisar los procedimientos y las tradiciones. ¿Por qué seguir convocando a la oposición a viajes de Estado o a las Comisiones del Congreso para conocer sus intereses? ¿De qué sirve escucharlos si luego votan alineados con los intereses de la izquierda? Llegó la hora de actuar con más prescindencia y empezar a cobrarle a la izquierda el doble discurso.

El Canciller Ampuero tuvo un gran desempeño en La Haya y luego alzó la voz con fuerza para condenar a Nicolás Maduro. Pero si quiere pasar a la historia como un gran Canciller, va a tener que arremangarse las camisas y tomar decisiones más difíciles. La cara externa de Chile sigue siendo de izquierda y este Gobierno tiene la responsabilidad de cambiar esa realidad.

FOTO: HANS SCOTT/AGENCIAUNO

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