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Publicado el 27 de enero, 2019

Ignacio Arteaga: “Mi empleador”, la institución más confiable

Presidente de USEC - Unión Social de Empresarios, Ejecutivos y Emprendedores Cristianos Ignacio Arteaga
Resulta interesante constatar que cuando en todo el mundo caen los índices de confianza en las instituciones, hay una que mantiene un alto porcentaje de adhesión: el empleador. Es una buena noticia que, por ejemplo, el 71% de los trabajadores espere que sus gerentes y ejecutivos ejerzan su liderazgo respondiendo a desafíos no sólo del empleo y la respectiva industria, sino que también ante crisis nacionales y eventos políticos y sociales relevantes.
Ignacio Arteaga Presidente de USEC - Unión Social de Empresarios, Ejecutivos y Emprendedores Cristianos
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Esta semana se publicó el 19° reporte anual “Barómetro de la Confianza Global” de la  reconocida consultora internacional de marketing y comunicaciones Edelman. El estudio cubre 27 “mercados” de los cinco continentes, incluyendo a los países más desarrollados y a varios emergentes de Latinoamérica, África y Asia; lamentablemente no incluye a Chile. De todos modos, los que leyeron este reporte habrán notado que describe tendencias que también se manifiestan en nuestro país. Y el de este año incluyó algunos datos interesantes que muestran una faceta poco reconocida del liderazgo empresarial.

El liderazgo empresarial no se da en el vacío. Tiene una doble responsabilidad: primero, la de darle un sentido a la actividad empresarial, capaz de motivar a los colaboradores a alcanzar un fin común, que vaya más allá de la mera rentabilidad o de las utilidades. Y una segunda responsabilidad, la de generar las condiciones para que cada uno de los colaboradores alcance su mejor desempeño y el más amplio despliegue de sus talentos, iniciativas y creatividad. Cuando en el trabajo logramos crear esas condiciones y generar ambientes que favorecen interacciones diarias buenas y sanas, ello trasciende a la empresa, generando relaciones de confianza a nivel social.

Resulta interesante constatar en el referido reporte que cuando en todo el mundo caen los índices de confianza en las instituciones, hay una que mantiene un alto porcentaje de adhesión. El estudio muestra que la relación de confianza más sólida de cada persona es con “mi empleador”(75% en el índice global), muy por encima de las confianzas genéricas como la confianza hacia los “medios de comunicación” (47%), el “gobierno” (48%), “empresas” (56%) y las “ONG” (57%). Es una buena noticia que, por ejemplo, el 71% de los trabajadores espere que sus gerentes y ejecutivos ejerzan su liderazgo respondiendo a desafíos no sólo del empleo y la respectiva industria, sino que también ante crisis nacionales y eventos políticos y sociales relevantes.

Todo esto no viene sino a confirmar la importancia del liderazgo que ejercemos a diario las personas que tenemos la responsabilidad de dirigir empresas. A menudo, en virtud de nuestros cargos, tomamos decisiones que tienen impactos que las trascienden, generando efectos en asuntos sociales tan críticos como las migraciones, la inclusión social, la educación y capacitación de personas, el medio ambiente, etc.

Este reporte muestra que los colaboradores esperan ese tipo de liderazgo de parte de sus empleadores, ellos quieren que se les incluya activamente en la gestión de asuntos que generen impactos sociales positivos (67%) y, tal como muestra el estudio, las empresas que lo hacen obtienen como retribución de sus colaboradores un mayor compromiso (83%), una mayor participación (78%) y una mayor lealtad (74%).

Junto con la confianza en “mi empleador”, resulta interesante ver que, en contextos globales de bajos niveles de confianza, empiezan a perfilarse ciertas conductas, tales como el aumento (de 50 a 72%) en el interés de las personas por las noticias; la gente busca fuentes de información confiable (medios tradicionales casi duplican a las redes sociales); en un año aumentó en 14 puntos el grupo de personas que aparte de consumir noticias de modo regular también las comparte entre sus redes; y un sólido 73% manifiesta preocupación por el fenómeno fake news.

Una preocupante es que, desde que existe medición, siempre ha habido una brecha entre la confianza general de los públicos informados y la confianza general del público masivo, pero en 2019, esa brecha se empinó por segunda vez hasta los 16 puntos. Es así como mientras que un 65% de los llamados “públicos informados” declararon tener confianza en el gobierno, empresas, medios y ONGs, en el público masivo este indicador se estancó (49%). Lo preocupante es que en 18 países esta brecha supera los 10 puntos porcentuales. Los analistas ven en esto un terreno fértil para los populismos y la polarización política.

 

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