Señor Director:

Lamentablemente, aún todo depende de los espacios y oportunidades que brinda la capital de nuestro país. Mi experiencia personal, como nortino, ha sido pasar de tener pretensiones de ir en búsqueda de mejores opciones en cuanto a formación personal, como también ganas de escoger una universidad tradicional, a darme cuenta de que ya está en el subconsciente de la gente el hecho de que en Santiago existe un nuevo mundo y una frontera de posibilidades para la formación, ya que todo pasa por manos de la Región Metropolitana: la concentración de poder, recursos y toma de decisiones. Esto no puede ser algo normal.

Por diferentes motivos tuve la oportunidad de vivir en tres ciudades del norte de Chile. Desde esta premisa percibo tres aristas sobre las cuales me quiero detener para desarrollar el problema de la centralización. En cuanto a la economía, asumiendo que los recursos son escasos, es entendible que existan ciudades a las que se le destinen mayores recursos debido a que tienen mayor población. Sin embargo las ciudades más pequeñas se ven desfavorecidas desde el punto de vista de la rentabilidad para realizar ciertos proyectos.

Políticamente, la concentración de poder impide la descentralización. El Estado está tomado por una elite, operadores políticos, burócratas, pagados con impuestos de todos los chilenos. Por tal motivo creo en un Estado más pequeño y austero, que facilite la desconcentración del poder. Es por eso que no podemos permitir que sigan postulando a senador quienes no conocen nada de la región, que vienen desde Santiago con intereses lucrativos, como ocurre por ejemplo en Arica, en el caso del señor Insulza, que, a mi parecer, representa esa centralización, en su nivel más puro.

Por último, en educación, con la Confech dando directrices de cómo debemos actuar los universitarios, levantando consignas que no representan a todos los estudiantes, instrumentalizando de manera político-partidista espacios de todos los estudiantes; es decir, más de lo mismo que tampoco ayuda a descentralizar Chile. Los estudiantes no somos un motín de campaña para la “juventud política” populista. ¿Qué pasa con los movimientos universitarios que levantan consignas de intereses reales por los estudiantes? Si bien es entendible que el lugar de encuentro sea en la zona centro de nuestro país, las zonas norte y sur también tienen sed de formación, de oportunidades en cuanto al servicio público, contactos, instancias para debatir y sobre todo seguir aprendiendo. Y en cualquier región, que nos toque estar queremos sentirnos que también somos Chile.