Señor Director:
Pobre Venezuela, pero ningún terremoto puede ser peor que el gobierno que tienen. Qué impactante cómo los delirios mesiánicos pueden llevar a los países por el despeñadero a plena luz del día y en presencia de todo el mundo, sin que nadie pueda hacer nada, hasta que topen fondo.
Tantos chilenos que aplauden los modelos del comunismo y del socialismo extremo podrían aprovechar su terrible
descontento con nuestro gobierno para irse a vivir a Venezuela, donde han sido capaces de imponer e implementar sus ideales que no sólo han terminado destruyendo el país, sino que le han causado horrorosos sufrimientos a su pueblo. Con su propia retroexcavadora, lograron destruir su país a costa de deformas, una tras otra.
¡¡¡De la que nos libramos nosotros por Dios!!!
