Señor Director

La construcción del nuevo templo eclesial en San Carlos de Apoquindo está en tierra derecha. Si bien han pasado más de 15 años de mucho trabajo y oración para lograrlo, quizás convenga hacer una pausa y reflexionar si es lo que se necesita hoy en día. Con todo lo que ha pasado en la Iglesia en Chile, y tomando el proceso de secularización, es esperable que disminuya la cantidad de fieles. En un futuro cercano, es razonable suponer que las iglesias se vaciarán y que los católicos tendremos que redoblar los esfuerzos para mantener viva la fe. Dado este nuevo escenario, ¿no sería mejor redistinar los esfuerzos, de dinero y oración, para llegar directamente a los sectores vulnerables? Una alternativa sería hacer proyectos de inclusión, por ejemplo un jardín infantil público, en el mismo terreno, para atender a las familias de trabajadores del sector.