Señor Director:
Parlamentarios de oposición han argumentado en medios de prensa que las reformas al Código de Aguas que se discuten en el Congreso y que afectarían el otorgamiento de nuevos derechos de agua se justificarían para proteger riesgos de desabastecimiento de agua potable. En esta carta explico por qué ello no es más que una excusa sin base para intentar sustituir un sistema de gestión de agua exitoso, que ha permitido el crecimiento y desarrollo de nuestra agricultura en forma ejemplar, por otro que, como la mayor parte de las políticas de gestión administrativa de izquierda, pondría todo esto en riesgo.
La reforma busca hacer de los nuevos derechos de agua unos permisos temporales caducables por funcionarios estatales ante variadas circunstancias. Como los derechos de aguas superficiales disponibles en los ríos ya se encuentran otorgados, esto afectaría a los derechos de aguas subterráneas, y como los derechos de aguas subterráneas disponibles de la VII región al norte también se encuentran otorgados, esto afectaría mayormente de la VII región al sur. Es decir, precisamente en las zonas donde hay lugar para el crecimiento y desarrollo futuro de nuestra agricultura.
Es evidente que la inversión en una agricultura que depende de la caducidad y renovación discrecional de permisos para regar es un negocio muy distinto al actual. Es importante tener presente que el agua alumbrada en un pozo ha sido otorgada y utilizada legalmente por dueño de esa propiedad desde al menos los tiempos del primer Código Civil de Andrés Bello en 1855. Los parlamentarios han sostenido que en estas zonas, de Maule al sur, existiría riesgo de desabastecimiento de agua potable a la población, y que ello sería el fundamento para esta reforma. En particular la senadora Adriana Muñoz ha sostenido que ello se verifica en los decretos de escasez de agua que se han declarado sucesivamente en la zona y en estudios del cambio climático que mostrarían situaciones futuras de sequía permanente.
Lo primero que cabe mencionar al respecto es que dichos decretos de escasez estacional se han declarado por falta de lluvias y consecuente decrecimiento estacional de los ríos, no por depresión de acuíferos que se encontrarían estables e incluso abiertos para el otorgamiento de nuevos derechos. Es evidentemente incorrecto justificar reformas a los nuevos derechos de aguas subterréneas basado en lo que pasa estacionalmente con los ríos. Por lo demás, eventos de sequía y fluctuación estacional del caudal de los ríos asociados a La Niña han ocurrido desde que se tiene registro en el siglo pasado y motivaron en parte la construcción de los embalses existentes. Lo cierto es que en estas zonas el agua potable representa menos del 10% del recurso en uso y por lo tanto cualquier eventual riesgo de suministro a la población podría resolverse con amplio margen simplemente construyendo pozos y bombeando más agua tal como lo ordena la actual legislación, por lo que no tiene sentido pretender reformar el Código de Aguas en forma radical por un problema actualmente inexistente.
En cuanto a la predicción de sequías permanentes basada en modelaciones teóricas recopiladas por organismos de Naciones Unidas como el IPCC, quisiera comentar que a la fecha dichas modelaciones no son capaces de explicar los cambios climáticos del pasado geológico, y tampoco han sido capaces de predecir el presente, lo que permite suponer que su capacidad predictora por el momento es baja (Climate Change: The Facts 2017_Institute of Public Affairs). Ello debería al menos hacernos actuar con prudencia y responsabilidad, no dando un uso político e ideológico a esta información, cuando lo que está en juego es el progreso y estabilidad de empleo asociado a la agricultura. Es evidente que si nos preocupa la disponibilidad futura del agua debiéramos estar concentrados y unidos como país construyendo las decenas de embalses estudiados el siglo pasado, con el objetivo estratégico de tener el volumen de agua suficiente para duplicar la superficie de riego nacional, con todas las consecuencias de progreso que ello implicaría.
