Señor Director:
Me parece inexplicable que haya sido tan difícil promulgar la ley Aula Segura para erradicar la violencia extrema cuando es tan claro que la gran mayoría del país, 76 por ciento según la encuesta Cadem, quiere que sus hijos vayan efectivamente a clases y estén dentro de ellas seguros, en orden, formándose, estudiando, obedeciendo y no protestando o haciendo desmanes.
Y mas insólito es que Yasna Provoste, siendo una ex ministra de Educación destituida, sea además la actual presidenta de la Comisión de Educación del Senado y que ella haya sido la artífice de haber llevado el proyecto de ley al borde del punto del fracaso, maquinando intrincadas movidas para pasarle la cuenta a la actual ministra de Educación Marcela Cubillos, que votó a favor de su destitución en el primer gobierno de Bachelet. Es decir, una vendetta personal que puso por sobre el interés público y el bien común, saliendo con el demagógico concepto de aula democrática.
¿Qué es esto de someter todo a consulta, de preguntarle todo, incluso a los niños? ¿Quiere comer? ¿Quiere dormir? ¿Se quiere vacunar? ¿Quiere ir al colegio? ¿Quiere entrar a clases? ¿Quiere hacer las tareas? ¿Quiere estudiar?
Lo único que está faltando es que sea obligatorio preguntarles si quieren vivir y que salga Yasna Provoste abogando por democratizar el derecho de los niños a querer morir y que se pongan a promover legislar el derecho de los padres a matar a los niños que no quieren vivir para por ningún motivo obligarlos a nada, a ningún tipo de presión, autoritarismo o exigencias indebidas, nada que no vaya a ser primero, y ante todo, democrático ¡Siestamos en democracia, pues!
Cuando uno ve lo desconectados que están algunos legisladores de lo que las comunidades quieren, entiende por qué la centroizquierda pierde afectación, adeptos, se desintegra y reduce, no solo en Chile, sino en todo el mundo y surgen fenómenos como Bolsonaro en Brasil.
Hasta los niños quieren más seguridad, no solo en las clases, sino en las calles, en sus carretes, en sus casas, en las redes sociales. Lo que pasa es que los políticos de izquierda están entrampados en ideologías del pasado que repiten como poniendo el rewind en el cassette, desconectados de la calle, no miran, no tocan, no huelen, ni escuchan, repiten, por eso están tan fuera de sintonía, desenfocados de lo que de verdad la gente necesita y quiere, dando palos de ciegos, una y otra vez.
Es muy triste que haya descendido tanto el nivel de los representantes del pueblo a la hora de legislar, lo que tiene a la sociedad desbordada y sobrepasada, es la falta de respeto a la autoridad y eso pasa por la disciplina, el orden y la obediencia. Hasta cuándo van a salir políticos vociferantes y desenchufados reclamando que políticas de toda lógica son aberrantes porque intentan tener a los niños enjaulados, enrejados, en vez de seguros. Basta ya que unos pocos, como la senadora Provoste y diputada Girardi, le intenten seguir haciendo imposible la educación a millones de estudiantes en nuestra patria.
