Señor Director:
Un arrinconado artículo publicó ayer martes 16 de abril el diario ABC de Madrid. Su texto, semi escondido dado el carácter conservador y católico del matutino español, informaba que en la última semana “se habían producido más de una docena de atentados contra iglesias en Francia y que estos hechos habían sido ocultados por la jerarquía católica francesa”.
El origen del incendio en Paris, aunque todavía no debidamente aclarado, probablemente no va a ser asimilable con los atentados antes descritos, sin embargo, ¡da que pensar!
Lo primero que salta a la vista es que con 1 millón de visitantes al mes, lo de Notre Dame es más bien un problema municipal y del Sernatur francés. Por ahí se comentaba que ni el 1% de estas visitas eran para escuchar misa y, de esta cantidad, los que para ello concurrían, lo hacían más bien por el gusto de la magnificencia del lugar que por el cumplimiento del rito. Dicho de otra manera, el Vaticano no está en condiciones de “aprovechar” el lamentable suceso para intentar allegar salidas a su evidente gravísima crisis.
Si se hiciera un razonamiento de análisis hipotético comparativo entre lo sucedido en Notre Dame y un accidente grave en la Tour Eiffel, por ejmplo, es probable que tuviésmos la misma efervescencia de espanto, salvo la de allegar aguas de apoyo a la equivocada idea de que la enorme cantidad de visitantes se debe a la “religiosidad” ambiente (como tan simplonamente sugiere Jaime Antúnez respecto del suceso de Notre Dame, hoy miércoles 17 en las Cartas al Director de El Mercurio).
La grave crisis de la Iglesia Católica sigue avanzando y en parte se debe al fenómeno de abandono de las “explicaciones religiosas” que el mundo moderno está adoptando cada día con mayor intensidad para lograr entender la vida y la muerte de las personas. Ello a su vez, dadas las infinitas posibilidades de educación e información con que cuenta la humanidad hoy en día que provoca la prescindencia automática de las justificaciones divinas (debidamente administradas e intermediadas por las religiones)
Se ha recalcado con abundancia, incluso dese el punto de vista simplemente de arquitectura y urbanismo, la interesante y abundante tendencia a “cambiarle el giro” a numerosas iglesias en el mundo… aprovechando los espacios para realizar eventos, hacer música y cine, y hasta repartir el espacio en departamentos para vivienda.
Se ha subrayado el hecho que Notre Dame se ocupó en el pasado para la coronación de un Rey, la de un Emperador, la publicidad de una Revolución, la beatificación de una valiente (previamente quemada en la hoguera por los mismos malos entendidos religiosos). Bueno, estas referencias históricas no hacen más que reforzar la idea que a grandes espacios, grandes eventos.
