Señor Director:
“Que el dinero no alcanzará” y “que el comercio no se adaptará al nuevo sistema”, son algunos de los argumentos que ha dado la oposición para rebatir la incorporación de la boleta electrónica dentro del proyecto de modernización tributaria. Sin embargo, cabe recordar que esta medida ya se realizó con bastante éxito hace algunos años.
La iniciativa, que estima recaudar cerca de US$1.181 millones, paleando en gran medida el financiamiento de la reintegración del sistema, no surgió al azar, sino de la experiencia que generó el uso de los vouchers de Trasbank como boleta. De acuerdo al informe financiero del proyecto de ley, el voucher habría reducido la evasión en un 9,9% en el caso de las microempresas y en torno a 12,1% en el caso de las pequeñas empresas, representando el 6,6% del total de ventas realizadas en el año. La notoria baja en la evasión permitió aumentar la recaudación entre US$90 y US$110 millones anuales.
En ese contexto, los negocios se adaptaron bastante bien. Si consideramos que aún cerca del 40% del comercio establecido no está adherido a Transbank, y si además se estima que los impactos en la reducción de la evasión llegarían a un 20% en las ventas totales, claramente se logrará recuperar los cerca de $800 millones de la reintegración del sistema sin mayores complicaciones.
Si bien los números alcanzarán y el comercio se adaptará a los tiempos sin problemas, es aún más importante considerar la transparencia y claridad que traerá esta modernización al sistema tributario y a todos los ciudadanos.
