Señor Director:

El señor Peter Thompson, enviado especial de Naciones Unidas para los Océanos, comenta en entrevista de El Mercurio el día jueves pasado que las emisiones de CO2 antrópico estarían produciendo un desbalance en el planeta con grave riesgo de acidificación de los océanos y devastadores efectos en la vida marina. Resulta desconcertante que nuestro país reciba este alarmismo al estilo de Al Gore como una verdad revelada sin filtros previos. Hay que tener presente que los críticos de la teoría del señor Thompson advierten que la vida en los océanos del Paleozoico se desarrolló con niveles de CO2 en la atmósfera del orden de 20 veces superiores al actual que es del orden de 400 ppm, y que esta última corresponde a uno de los niveles más bajos de la historia de la vida en el planeta. De hecho, los vegetales evolucionaron bajo concentraciones de CO2 muy superiores (1500 – 3000 ppm), de ahí que la producción de hortalizas en invernadero se realice con inyección de CO2 al aire, lo que permite importantes aumentos de rendimiento. Por lo anterior, incrementos de 1 o 2 ppm al año en el nivel de CO2 no pueden amenazar la vida marina, por el contrario sólo pueden favorecen la producción de alimentos terrestres y marinos, y la conservación y proliferación de fauna marina y bosques nativos, puesto que su carbono es el alimento vital formador de la materia orgánica.

En cuanto al aumento de temperatura terrestre que el señor Thompson predice como resultado del incremento de CO2, la evidencia muestra que no existe correlación entre la concentración de CO2 y la temperatura a lo largo de la historia geológica de la tierra. Por el contrario la correlación es incluso negativa (Jackson Davis, 2017). Varias glaciaciones ocurrieron con niveles de CO2 muy superiores a la actual. Ello explica por qué, de acuerdo a expertos como el distinguido profesor J. Christy, a cargo de uno de los tres satélites de medición de temperatura atmoférica global a nivel mundial, las predicciones de modelos utilizados por la ONU (IPCC) han fallado consistentemente, sobrestimando los aumentos de temperatura en alrededor de 3 veces respecto a los valores observados, y a su vez, esos mismos modelos reproducen mejor la realidad cuando se consideran sólo factores naturales, los que afortunadamente serían cíclicos.

La estrategia de la ONU de sembrar pánico para lograr los fines políticos de su agenda es repudiable, pero el mayor descriterio sin duda ha sido una vez más de nuestro gobierno de traer esta contaminación política a nuestro país, que hará aún más dificil la tarea de salir del subdesarollo.