Señor Director:

Antes que nada, NO soy feminista. PERO voy con todo por la mujer, porque el futuro es nuestro.

¿No entiendo para qué diantres necesitaríamos paralizarnos?

De partida, no podemos, muchos dependen de nosotras. Son acciones de grupos minoritarios e ideologizados que no tienen absolutamente NADA que ver con nosotras las mujeres y nuestra realidad.

Luego, somos empáticas, adaptables y flexibles; así es que ese mundo antiguo, gris, rígido y excesivamente masculinizado, ya quedó atrás por la goleada de madia cancha que le dio la globalización, la democratización de la información y la irrupción de la tecnología; todos fenómenos que sólo avanzarán y cada vez más rápido.

Por lo tanto, los modelitos rígidos, verticales, autoritarios y machistas, están quebrados.

Las mujeres mandamos en la casa desde siempre, las mujeres criamos a las nuevas generaciones y lo seguiremos haciendo, las mujeres decidimos por el hombre que tenemos al lado; aunque él crea que decide, paramos la olla en la mayoría de los casos en Chile, somos sobrevivientes innatas, vivimos más y podemos dar vida en el más amplio sentido de palabra. Cito a mi doctor, un sabio. ¿Ha visto algo más ridículo e innecesario que el feminismo?

El machismo ya no le sirve a nadie, y se ha convertido casi en pecado mortal y capital, entonces a cuenta de qué necesitamos el feminismo. Todos perdemos en esta ridícula, innecesaria e insensata lucha de sexos. Bull shit!

Para salir adelante en este nuevo mundo desafiante debemos darnos la mano para adaptarnos, porque eso es sobrevivencia, en la lucha sólo nos autodestruimos. Es lo más tonto y torpe que podríamos hacer. Los hombres son nuestros compañeros y ni ellos, ni nosotras podemos lograr grandes cosas solos y pelearnos es sólo una gran perdida de energía y tiempo que no tenemos en este mundo que no se detiene, ni se detendrá a esperarnos.

Las mujeres no necesitamos paralizarnos, lo que necesitamos y muchas lo estamos haciendo cada día, es despegar, desplegar alas y volar alto, muy alto, cuan Aves Fénix.

El futuro es de los más jóvenes y nuestro.