Señor Director:

“Lágrimas de Cocodrilo” es una expresión que se refiere a alguien que hace como que sufre por algo, pero en realidad sólo finge ese sentimiento. Fue lo primero que pensé al leer las declaraciones de la ex candidata presidencial de Chile, Beatriz Sánchez, en su visita a la Autoridad Palestina, en referencia a su experiencia en dictadura; curioso, porque yo soy de la misma generación de viñamarinos donde ella brilló por su ausencia en la lucha antidictatorial.

Curioso esto de las Lágrimas de Cocodrilo, porque es contagioso. La mayoría de los políticos chilenos que visitaron Ramalla y Hebrón en los últimos días, invitados por las entidades “Federación Palestina de Chile y la “OLP”, fueron de partidos de derecha. Quién se habría imaginado que el partido que lideró la lucha contra el comunismo en Chile, llegue a Ramalla a reunirse con Ayman Odeh, el Presidente del Partido Comunista de Israel, en emocionado abrazo.

Pero venía el plato fuerte. Los parlamentarios embelesados escucharon al ícono del antisemitismo de los tiempos modernos, Omar Barghoutti, que niega constantemente el derecho de existir de Israel, que inventó la analogía del apartheid, que planificó el nuevo antisemitismo del BDS.

Justificaron su viaje al Medio Oriente para “entender la realidad de la zona”, pero se reunieron con un solo lado. No quisieron escuchar a los chilenos israelíes, porque “no se condecía con el espíritu de la visita”. No se podían juntar con israelíes, pero si con un israelí-árabe; quizás el limitante es “no juntarse con judíos”.

Pero las lágrimas más grandes las soltaron en Hebrón, la zona más conflictiva a la que se puede acceder. Ahí fueron con los periodistas de La Tercera listos para el “Gran Show”; una colona israelí, una mujer sola contra un grupo de varios hombres palestinos, los honorables chilenos y Sánchez, les grita en inglés y ellos “se sienten acosados”. Y claro, cuando llegan los soldados para calmar la situación y les piden identificación, porque a pesar de ir escoltados por un diplomático chileno, no dieron aviso a la Autoridad Israelí (que administra la sección H2 de Hebrón), de que van en comitiva a visitar una Zona Restringida.

Lágrimas de Cocodrilo, porque el terrorismo en la Araucanía los conmociona, pero el terrorismo árabe les parece justo, y no dudan en sentirse cautivados por el cuento de Barghouti.

Los que quedamos aquí, sufriremos las consecuencias de este show, porque no aportaron un grano en hacer la paz entre nuestros pueblos y por supuesto, tampoco a la seguridad de los miles de ciudadanos chilenos que vivimos en Israel, no les importó.

Lágrimas de Cocodrilo señores, tratando de engañar a la gente con un teatro burdo y falto de talento, a costa del buen nombre de Chile, a costa de los intereses de Chile.