Señor Director:

El sistema de admisión o también llamada “tómbola” genera un amplio debate sobre la propuesta de reinstaurar lógicas que premien el esfuerzo y el mérito en la educación por encima de la igualdad de los estudiantes. Algo que nadie podría oponerse siempre que realmente fuese posible. El objetivo original de admisión escolar estaba pensado para que en los colegios que no tengan exceso de demanda, el sistema asignará los establecimientos de preferencia.

Todo bien hasta ese momento, sin embargo, el problema surgió al asignar los cupos. Siempre hubo más interesados que vacantes disponibles. Antes de la reforma era el establecimiento educacional el que aceptaba a las familias que, bajo su criterio, se adecuaban mejor al proyecto educativo del colegio. Esa selección fue la que la ley eliminó la libertad de elegir si quieres esforzarte más para poder quedar en el liceo que prefieres o la capacidad de ser premiado por tu esfuerzo. En vista de esto, es comprensible que la izquierda rechace la iniciativa. Después de todo, en teoría este sector valora más la igualdad utópica que la libertad y el mérito real de los estudiantes.