Tanto amó el Frente a la revolución que encomendó a Gabriel una noble tarea…

 En el octavo mes, el ángel Gabriel visitó en la ciudad a una virgen. Entró el ángel a donde estaba ella y le dijo:

-Alégrate, llena de gracia, el Frente Amplio está contigo.

Al oírlo ella quedó desconcertada y se preguntaba qué clase de saludo era aquel. El ángel le dijo:

-No temas, Maite, que gozas del favor de Giorgio. Mira, viajarás y conocerás a un patriota, a quien conocerás con el nombre de “Negro”.

Ella respondió al ángel:

-¿Cómo sucederá eso, si yo lo único que tengo es una humilde moto?

El ángel le respondió:

-El Frente Amplio vendrá sobre ti y te cubrirá con su sombra; luego, tendrás abiertas las puertas para visitar la tierra prometida y, de paso, podrás ver al Negro. Mira, también tu ancestro Sergio ha concretado su visita y el que parecía inútil ya ha conversado con él.

Respondió la virgen:

-Yo soy la sirvienta del Frente, que se cumpla en mi tu palabra, Gabriel.

El ángel la dejó y se fue.

 A los pocos días, volvió el ángel a visitar a la virgen y le dijo:

-Alégrate, llena de gracia, lo que se te ha prometido, se ha cumplido. Juntos haremos ese viaje y a tu vuelta darás testimonio de lo que has vivido.

 Con emoción, respondió la virgen:

– Oh ángel del Frente, demos gracias al Frente por favor concedido.

El ángel y la virgen viajaron juntos a la tierra prometida y a reunirse con el patriota.

Lamentablemente, vio Giorgio que no todo era tan bueno…