Todo lo que vaya a favor de la flexibilidad laboral suena bien a los oídos de nosotros, los trabajadores, porque la calidad de vida en el Gran Santiago, al igual que en las Capitales Regionales, se ha vuelto tóxica.

Más allá de las opiniones de los políticos, los expertos laborales y la gente a cargo del tema personas en las empresas, me remitiré a opinar como simple ciudadana. Y entonces escribo lo que siempre he pensado: se podrían desfasar los horarios de entrada y salida al trabajo, para no meternos al Metro como sardinas y en tacos que ponen a prueba hasta los nervios de fierro que nadie tiene. Si la pega hay que hacerla igual, qué más da desde dónde o a qué hora la hagamos, mientras se cumpla con lo requerido.

Tuve la experiencia de trabajar en edificios donde están instaladas varias compañías; ni siquiera eran capaces de desfasar los horarios de almuerzo y había cola para subirse a los ascensores y para comprar algo de comer. Uno no puede evitar sentirse como “ganado” desde que se levanta y tardas horas en llegar al lugar de trabajo y todo lo que sigue después, hasta que te acuestas.

Todas estas experiencias hoy suenan a una serie tipo Mad Men. ¿Quién creería que estamos en el siglo XXI, ad portas del 2020 y todo esto sigue ocurriendo? Con una pérdida enorme de recursos: talento, creatividad, tiempo, energía… y lo peor, los niveles de estrés solo suben.

En cuanto a la propuesta del Presidente Piñera respecto de trabajar 4 días y descansar 3, con toda la letra chica que incluye el proyecto, ya me suena a “miel sobre hojuelas” y además da la impresión de alguien que mira hacia adelante, al futuro. Una mirada hacia el 2050. Es sólo un primer paso, como el de aquellos niños que aprenden a caminar para nuestro rígido Chile, sin embargo, va en la dirección correcta.

La mayor parte de los beneficios que intentan dar las compañías modernas que han escuchado a sus colaboradores apuntan a mejorar la calidad de vida. El resto vive en la Edad de Piedra y es el motivo por el cual los millennials se niegan a trabajar con ellos.

Esta sí me parece una Reforma Laboral de cara al futuro que no rigidiza aún más nuestras vidas. Motivo por el cual los jóvenes no se insertan bien en el mundo laboral y una de las causas porque las mujeres tengamos tantas dificultades para acceder y permanecer en el mercado laboral. Un proyecto así, bien implementado, solo nos traerá beneficios y mayor productividad.

Si queremos reactivación, aquí podemos dar un primer paso. Flexibilidad y más flexibilidad, así como La Mujer de Goma, es lo que mejor vendría para cambiar la cara de los chilenos.