Señor Director:
Historia y Educación Física serán ramos optativos a partir del 2020, anuncia la ministra de Educación el jueves pasado. La respuesta no se deja esperar y las redes sociales estallan en críticas. La falla en la capacidad de análisis de todos quienes nos enteramos de la noticia (en esto me incluyo), fue una reacción negativa inmediata ante una decisión que nos parece, por decir lo menos, descabellada.
De aquí surgen frases emblemáticas como “los que no conoce su historia, están destinados a repetirla”, entre muchas otras, así como la hipótesis de algunos connotados, que señalan que este gobierno no quiere enseñar historia para obviar lo ocurrido en época de la dictadura (¿). Así, entre frases celebres e hipótesis sin fundamento (recordemos que el cambio en la malla curricular viene desde el gobierno de Lagos), nos hemos ido perdiendo, como suele ocurrir, del objetivo central: que los alumnos puedan elegir de acuerdo con sus intereses.
Sin embargo, y es aquí en donde yo no estoy de acuerdo con el cambio curricular, el que no aparezca el nombre de la Historia como un ramo esencial es una manera de quitarle trascendencia. Una malla que considera la Historia como ramo optativo es una malla que debiese tener un apartado explicando por qué no figura en el lugar que le corresponde. Lo cual sería bastante extraño, por lo demás.
La justificación de que ya ha sido enseñado todo lo que se debiera saber al respecto hasta segundo medio me parece una explicación pobre. ¿Acaso en Lenguaje no ocurre lo mismo? Bajo esa premisa, este también podría ser un ramo optativo.
Me parece que la idea de fondo va más por el camino de los intereses genuinos de los estudiantes, de manera que tengan una carga académica adecuada a sus intereses y la opción de elegir en qué destinar sus horas de estudio, pensando en la PSU y como futuros estudiantes universitarios.
Con respecto a Educación Física y Salud, lamento la decisión del gobierno de ubicarla como optativa. Somos un país con un alto porcentaje de niños obesos. Sabemos, además, de los beneficios que el ejercicio tiene para la salud mental, en la adquisición de estilos de vida más saludables y la disminución en el consumo de drogas y alcohol. Todos los estudios realizados sobre este tema avalan la necesidad de su práctica. En fin, son tanto más los beneficios científicamente comprobados que se obtienen practicando ejercicio, que debiese ser, a mi juicio, prioridad.
Lamentablemente, las críticas se han centrado en Historia y se ha dejado de lado la Educación Física y Salud. Llamarse Historia trae sus beneficios.
