Señor Director:
El clima nos tiene en aprietos, es cierto. Sin embargo, las respuestas simplistas no resuelven realidades complejas. Como algunos fanáticos no dudan en considerar, acabar con el capitalismo no resuelve el problema, podría agravarlo. Profesar el colapso mundial y la extinción masiva tampoco; empapar el discurso de emociones, menos. Queramos o no, la discusión climática es antes que todo una discusión científica, de datos, análisis y refutación, o al menos así debiera ser abordada si se busca resolver.
La objeción no es a Greta, después de todo, ¿quién podría criticar a una inagotable niña que lucha a tan temprana edad por sus ideales? A veces pensaría que la dimensión planetaria del desafío climático exige un interlocutor irrefutable, y por tanto la utilización de ello como medio. Pero… ¿cómo se atreven? Solo una mente perversa y encapsulada en ideologías dogmáticas osaría acometer tan cruel acto. Prefiero no presumir aquello. La objeción es a la sublimación de posturas morales que hoy prevalecen en el debate por sobre el análisis frío, en profundidad y racional. No olvidemos que indignados no siempre tomamos nuestras mejores decisiones, y estas pueden llevar incluso a catapultar nuestras preferencias individuales en detrimento de la libertad de los demás.
