Señor Director,

Escribo estas líneas con vergüenza e indignación. ¿Cómo es posible –se pregunta todo el país–, donde el Presidente de la República, Senadores, Diputados, Jueces, Fiscales y Policías han jurado hacer respetar la Constitución y las leyes, un grupúsculo de  encapuchados, diariamente pongan en riesgo cientos de vidas de  estudiantes y transeúntes y ninguna autoridad le pone coto al
bandidaje?

En países como Estados Unidos, Alemania o Francia, adalides de la democracia y los  Derechos Humanos, esta situación habría durado dos horas a lo más, y todo habría vuelto a la normalidad. Pareciera que hoy en Chile reina el desparpajo, la impunidad, el
descaro, la vileza y la abyección. ¡Hasta cuándo!