Señor Director:

Unasur lleva tres años paralizada, producto del fracaso derivado de su “exceso de ideologismo”. El organismo fue creado para fortalecer el diálogo político entre Estados. No obstante, su incapacidad para hacer frente a la crisis venezolana fue uno de sus mayores errores que pudo haberse cometido. Es por esto que hoy es factible plantearse, ¿qué tanto sirve una institución que no cumplió con su cometido?

Varios países, incluido Chile, ya habían congelado su participación en Unasur, por lo que promover su término no supone en realidad ninguna pérdida para la región, y en cambio abre una oportunidad para reforzar instituciones que sí constituyan un verdadero aporte para la paz de américa.

Cabe recordar los ejemplos de la Liga de las Naciones, que fracasó en su intento de conservar la paz en la primera guerra mundial antecediendo a la ONU, o el caso más reciente de Grupo de Río, el cual se adaptó en 2010 para formar la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños más conocida como Celac.

Los cambios en las instituciones internacionales o internas no son malos siempre y cuando sean correspondientes a cambios sociales que promuevan su transformación.